MEDITACIÓN Y VIDA COTIDIANA

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  1. MEDITACION Y VIDA COTIDIANA

Después de una clase, una alumna involucrada con la práctica de la meditación no comprendía porque insistía en separar la meditación de la vida cotidiana.

Lo cual está en el polo opuesto de lo que trato de transmitir y esto me lleva a reflexionar y escribir para encontrar claridad.

Efectivamente todos los textos y todos los maestros de meditación hablan y promueven la meditación en cada uno de nuestros actos.

Y ahí es donde yo trato de situarme: en distinguir claramente donde nos encontramos.

Según lo dicho, si consideramos la meditación como un acto de consciencia plena , de aceptación total del presente: – ¿Nuestra vida es un acto de consciencia plena, en todo momento y lugar o vivimos en un intento de meditación?.

Si nos ceñimos a la idea de que no hay nada bueno ni malo sino que todo lo que es y sucede, es lo que tiene que ser, siempre en el momento presente como única realidad infinita y verdadera. Lo que es, siempre es, en todo momento y en todo espacio y en todo lugar; lo único verdadero es el cambio continuo y no podemos elegir, entonces podemos decir que vivir es meditar.

Pero si, nos preocupa, si tendremos comida, cobijo o amor en el futuro o si deseamos cualquiera de estas, difícilmente podremos decir que nuestro vivir es meditar.

Puede que pasemos mucho tiempo conectados a la fuente, de sentirnos permeables a lo absoluto, pero el mínimo deseo, miedo o juicio nos devolverá a  la dualidad del ser humano y esa ida y venida de un estado a otro, requiere de la humildad de reconocer nuestras debilidades humanas. Una humildad que tanto en falta hecho, en todos los supuestos maestros transcendidos que llenan su mente de teorías de unidad, hablan como si realmente ellos estuvieran ahí y su modo de vida dista mucho de esa unidad.

Cuando separo la meditación de la vida cotidiana no es por que crea que son actos separados sino porque considero que realmente estamos en un constante ir y venir entre la consciencia plena y la experimentación como deseo de vida.

Nuestra alma está siempre presente, pero nuestro ego a su imagen y semejanza lucha, por estar siempre presente también.

Siempre utilizo la frase de Gandhi en la que creo y que dice:

 

“Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras. Cuida tus Palabras porque se volverán Actos. Cuida tus Actos porque se harán Costumbres. Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter. Cuida tu Carácter porque formará tu Destino. Y, tu Destino será tu Vida….”

Confío en que el intento de meditación, si es constante pueda llevarnos algún día al hábito de una consciencia plena en todo  momento, lugar y espacio; es decir a la meditación y a la unidad, pero hoy por hoy considero mucho más coherente reconocer el lugar que ocupamos en una sociedad dual y humana. La conciencia es el único camino que puede llevarnos a la rendición de nuestro ego, a la aceptación de la unidad como presente, el presente como cambio continuo. El espacio como conciencia y el tiempo como  distancia.

 

 

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