MADRE

Madre, hoy he salido a tu encuentro. Hace una hora que comencé a caminar. Recién ha desaparecido el cemento bajo mis pies y ya llega ese sosiego, esa calma. Me gustaría descalzarme pero he perdido la costumbre. Mis pies insensibles encarcelados en sus corazas de poder, son fuertes y rápidos ascendiendo entre rocas y malezas. Es un pobre consuelo , lo sé, frente a la perdida sensible de comunicarse con el resto de mi cuerpo. Mis pies han dejado de ser mis antenas, aunque siguen siendo mi vía.

Camino despacio. Deliberadamente. Esto me hace pesado. Me hace fuerte de otra manera. Más de la tierra , más de la madre naturaleza capaz de soportarlo todo, de aceptarlo todo.

En calma camino y la tierra camina a mis pies, yo me muevo y ella se mueve también. Poco le importa lo que yo haga. La piso. Me acoge y me suelta hasta el próximo paso.

Poco le importa hacia donde voy. Siempre me arropa.

A veces se duerme y se hace tan pesada que la presión de ese movimiento continuo hace que se sacuda y parezca enfadada, pero no es más que un ejemplo de vida. Esa vida que es movimiento. Y aunque la tierra en su bondad, cuna de todo ser vivo, se manifiesta en calma, también está viva, también tiene su pulso. Busco ese pulso.

Ya he llegado. A ninguna parte. Me plantó sobre mis pies y dejo de caminar.  Al igual que la tierra. Parado. Sigo en movimiento, en calma.

Más tarde volveré al asfalto, a la vorágine y buscaré más allá de mi carcelario calzado y más allá del insensible hormigón. Buscaré está calma, está tierra.

Y quizás pueda aceptarlo todo y quizás pueda no juzgarlo todo y quizás pueda adaptarme moviéndome como el agua(este es otro cantar) porque sé que si la presión es excesiva, sólo tendré que sacudirme como la tierra. Porque, que me importan a mi los demás, que me importa hacia donde van, yo preparo mi casa para poder acogerlos y alimentarlos, ya que ellos son mi alimento, ellos son quienes me moverán y en definitiva quienes me darán la vida que se encuentra en mi camino.

Me moveré y seré su alimento en un ciclo eterno de encuentros y desencuentros.

Hoy seré la tierra, mañana el aire y pasado el agua, quien sabe. ¿A quien le importa?

Ya desciendo por el camino y  ahora que ya te he encontrado me despido agradecido y alimentado.

Tierra. Madre. Calma. Ejemplo de vida desapegada.

 

Extracto  de “Encuentros”

Baktha

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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