Ciudad Acuarela

IMG_2559

Xun el herbolario, todos los días , al salir el sol, salía de su casa y recorría el jardín saludando a las plantas una a una.

Para cuando llegaba a la balconada que daba al valle, su sonrisa competía con la luz del sol, irradiando alegría.

Este ritual, era siempre igual, incluso cuando llovía o nevaba, hiciese viento o tronara. No importaba.

Xun hablaba con las plantas y para poder escucharlas había aprendido a observarlas minuciosamente.

Por el sobrenombre de herbolario la mayoría de la gente pensaba que era un curandero y en cierto modo lo era. Solo que muy pocos sabían que era un curandero de los más antiguos del planeta. De los que curaban con colores.

Xun era descendiente de “Acuarela coloreada”. Una antigua familia que habitó en el lejano “planeta Cromado” del universo coloreado.

Un inquieto descendiente de “Acuarela coloreada” viajando por los múltiples universos, se encontró con este otro planeta singular de Cosmopalabra y concretamente con aquel valle que tenía 6 lagos.

6 lagos de colores cambiantes y espectacularmente bellos.

En medio de los 6 lagos había una ciudad llamada: “Acuarela”. Una coincidencia que influyó mucho para que el ancestro de Xun se quedara allí a vivir.

En ciudad Acuarela aprovechaban el color de las aguas para dibujar y pintar con diferentes colores, pero el color era tan transparente que en poco tiempo todos los dibujos perdían el color.

Fue la familia de Xun, quien con su conocimiento de los pigmentos de las plantas, dio cuerpo a los colores y con esta nueva textura los libros y las letras comenzaron a convertirse en obras de arte que recorrían todo el planeta.

“Ciudad Acuarela” se hizo famosa y hoy en día era la ciudad más grande del planeta.

Para el viajero no acostumbrado, le era muy difícil moverse o encontrar aquello que había venido a buscar.

En cuanto los viajeros ponían un pie en sus calles, los libros se le acercaban, vendiéndose como guías o como profesores o como cuadernos de notas o sencillamente como acompañantes.

De todos es sabido que a los libros les gusta gustar y en ciudad Acuarela había todo tipo de libros: de historia, de matemáticas, de arte… a los que por cierto, les gustaba vestirse siempre a la última moda. Los había que se ponían faldas, guantes de terciopelo para pasar las páginas, gafas para los miopes. Los había con tapa dura , con tapa blanda, grabados o pintados. Últimamente triunfaba el complemento mocasín, para recibir a los pies fatigados de los viajeros.

A los que no se veía por las calles, era a los más viejos libros de piedra, de madera o a los más pesados de tapa de metal. Para ver a estos ancianos había que llegar hasta la biblioteca, lo cual, con la marea de plumas, bolígrafos, maquinas de escribir, papeles, lienzos, letras, palabras, sílabas y todo tipo seres que ocupaban las calles, era realmente difícil.

La ciudad era un hervidero de hoteles para libros, vulgarmente llamados librerías. En cada esquina había imprentas donde las letras y las palabras bailaban, bebían y comían sin parar. Incluso en las imprentas más antiguas donde solo se servía café, era raro, no ver letras bailarinas o canciones tradicionales de la época oral de los cuentacuentos, bardos y poetas.

Los periódicos siempre inventándose noticias y vendiéndose a gritos por las calles.

Los bolígrafos y plumas, siempre coqueteando con los cuadernos y libretas en cuanto salían de las escuelas.

Que las había de todo tipo. Escuelas de idiomas, de dialéctica, de poesía y de escritura creativa.

Imaginad una escuela y en ciudad Acuarela seguro que la encontráis y si el viajero no la encontraba, acto seguido la inventaba, pues esa era el espíritu de la ciudad. La creación de todo tipo de palabras,  imágenes y colores.

Aunque a decir verdad, el único capaz de inventar colores era el herbolario. Los demás solo mezclaban los pigmentos que el herbolario fabricaba en su granja.

El silencio era prácticamente invisible en “Ciudad Acuarela”.  Solo al salir el sol había un mágico momento de silencio cuando Onomatopeya tañidera hacia sonar las 6 campanas que daban comienzo a la ceremonia de color. Justo cuando Xun terminaba de hablar con las plantas y se asomaba a la balconada desde donde se veían los 6 lagos.

El sol iluminaba los 6 lagos y abandonando el negro de la noche, el color volvía a su superficie. Nadie sabía porque cada uno reflejaba un color diferente y ese misterio que inspiraba a todos, se había convertido en un momento de contemplación, donde el silencio se imponía al parloteo incesante de la ciudad.

Al principio de los tiempos, este silencio duraba casi una hora, pero poco a poco la cotidianeidad y la prisa había reducido la contemplación, al escaso minuto en que el sol tardaba en mostrar toda su esfera por encima del horizonte.

Xun se preguntaba triste, si algún día llegaría a desaparecer, incluso ese escaso minuto de silencio.

Por ello,para él, que vivía a las afueras, en aquel pequeño valle de una pequeña montaña, al oeste de la ciudad, era tan importante asomarse todos los días, y en silencio, observar los 6 lagos.

Ese día, contemplando los lagos tuvo una visión. Vio en su mente los 6 lagos de un mismo color. El azul calmado y sosegado transformándose en la alegría serena de un blanco transformador, que pasaría a verse como un  ocre dorado capaz de pacificar las almas de los que lo contemplaran. Luego de la calma llegaba un verde que inspiraba el amor inocente de la infancia, que por arte de magia se convertía en el rojo de la alegría para comenzar el día con el espíritu de la palabra apropiada.

Una visión donde comenzaba el día con la palabra muda que pasaba a ser hablada y que hacia visible y posible todas las imágenes y conversaciones de todos los colores. Algo muy propio de una ciudad como aquella.

Al día siguiente, Xun puso en marcha su visión. Desde la balconada por donde caía la cascada del rio que atravesaba su valle, vertió primero el pigmento azul de la lavanda, luego el blanco de las calas, seguidamente el ocre dorado de las margaritas, el verde de la menta, el rojo del azafrán y finalmente el lila de las violetas que aunque no estaba en su visión del día anterior era el color del sexto lago.

Los ciudadanos al principio no se percataron del milagro. Solo aquellos pocos que se quedaron más de un minuto contemplando los lagos se dieron cuenta que algo había cambiado. Que el primer minuto cada lago resplandecía cada uno con un color, pero luego todos iban cambiando de color a la vez y durante unos minutos todos los lagos tenían el  mismo color que iba transformándose.

Cada día los 6 primeros colores eran distintos durante el primer minuto y cada día, esos 6 colores se turnaban para colorear los 6 lagos.

Todo el proceso duraba casi una hora y con el pasar de los días el rumor se convirtió en curiosidad y después de un mes; “Ciudad Acuarela” había recuperado ese espacio de silencio. Ese momento de contemplación que inspiraba a los artistas y a los no artistas para todo el día.

Xun continuó con su ritual y su sonrisa todas las mañanas era todavía más grande, si es que so fuera posible. Hay quien dice que sonreía con todo el cuerpo.

“Ciudad 7 Llamas

IMG_3098“Ciudad 7 llamas no siempre se había llamado así. Su antiguo nombre era “Ciudad Oración” y eso era debido a que cuando se construyó, se imaginó y diseño como un monasterio. Fue concebida por 7 magos que tenían el don de poner nombre a lo invisible para que los habitantes de Cosmopalabra pudieran construir universos, galaxias, planetas, ciudades…

Gracias a ellos, todo lo que tiene nombre, existe.

Si alguien descubría un duende en su jardín que solo él podía ver, enseguida los que no lo veían le llamaban mentiroso o sencillamente no le creían, pero si quien lo veía encontraba su nombre, el duende pasaba a existir en la mente de aquellos que lo nombraban y dejaba de ser invisible.

Se decía que los antiguos magos tenían dos dones: el don de ver y el don de la palabra.

La capacidad de verlo todo y la sabiduría de nombrarlo todo.

Los antiguos magos conocían todos los idiomas y todos los lenguajes del universo.

 

Fonetika Do vivía en 7 Llamas desde que se construyó la ciudad y conoció a los antiguos magos y tenía una misión:  liberar  a las “Palabras” de la cárcel.  Los magos modernos  además de cambiar el nombre y el espíritu a la ciudad, habían encarcelado a las “Palabras de Luz y Oscuridad”

 

“Fonetika Do” venía de otro planeta en Cosmomúsica.  A ella le gustaba escuchar hacia dentro, en silencio. Buscaba un lugar. Una atalaya desde donde poder contemplar lo que sucedía fuera y entonces después de un rato en silencio, oía su propia voz que era distinta, que parecía venir de fuera y a la vez le llegaba de dentro. Veía mundos, imágenes, muchas veces incomprensibles para ella y por eso llamaba a esa voz, “El creador de mundos”. Un día estando en silencio tuvo una visión. Algo parecido a un mensaje.  El creador de mundos le tendía un puente que le conectó con uno de los 7 magos que se llamaba Diapasón Trueno silencioso porque cuando le tocabas, tu cuerpo vibraba como el eco sordo de un trueno lejano y  el  murmulló de un corazón. En lugar de una varita de mago tenía un diapasón mágico que utilizaba para cantar y dar nombre a sus creaciones, entre otras magias.

En su visión ,Fonetika Do, se encontró con el mago y le dio la mano para saludar. El cuerpo de Fonétika Do comenzó a vibrar como si estuviera dentro de un gong gigante y su cuerpo se desintegró y viajo por el espacio. Viajaba a la velocidad de la luz y a la vez todo discurría en cámara lenta ante sus ojos. Vio galaxias, estrellas, planetas, meteoritos y una ciudad en construcción. Era maravillosa. Parecía estar todavía sin habitar pero la música y los cantos que salían de ella, cautivaron a Fonétika Do y cuando Diapasón Trueno Silencioso la invitó a vivir en Ciudad Oración, no pudo resistirse.

“Fonetika Do” tenía oído absoluto. Lo oía todo. Era una herencia familiar. Los fonemas eran los sonidos más básicos y primitivos de su planeta y ayudar a construir esa ciudad de palabras y cantos primitivos le pareció lo más parecido a comunicarse con sus ancestros.

En su primer día en la ciudad, no pudo cantar ni una nota, ya que las maravillas que encontró  en la ciudad, no le dejaron espacio para crear, tan ocupada como estaba aprendiendo nuevos idiomas, nuevos lenguajes, nuevos mundos.

Conoció a las “Palabras Mudas” que como fantasmas de viento se introducían en la mente y no paraban de jugar. Si te atrapaban no podías parar de pensar.

A las palabras mudas les gustaba construir laberintos secretos y por eso iban por ahí caminado con capas grandes que cambiaban de color. Estas capas las hacían casi invisibles y  muchas veces cuando estabas pensando en cualquier cosa sin mirar siquiera donde pisabas al caminar, era porque una palabra muda se había pegado a tu zapato  o a tu chaqueta y estaba construyendo laberintos de ideas entre tu mente y la de los que se cruzaban en tu camino. Las palabras mudas muchas veces se confundían con manchas en tu ropa o incluso en tu cuerpo. Cuando las descubrías sonreían pícaras y seguían su camino buscando nuevas mentes con las que jugar. Ya que par ellas los pensamientos no eran muy importantes solo eran un juego. Nunca obligaban a nadie a pensar, solo sacaban al exterior pensamientos escondidos y hacían batidos y ensaladas de ideas.

 

Por suerte había más maravillas que te sacaban de esos laberintos de pensamientos.

Estaban las familias Mantras que cuando te acercabas a ellas, sus oraciones te hacían cosquillas en el corazón y todo tu cuerpo vibraba feliz e incluso a veces  bailaba.

Había Mantras ligeros y Mantras pesados. Pero ninguno de ellos tenía cuerpo solido y denso. Eran como nubes de sonido que flotaban en el aire. Los más ligeros eran casi invisibles. Flotaban entre las hojas de los árboles o entre las gotas de lluvia o entre el calor y el frío del día y la noche. Para escuchar y ver a los mantras ligeros había que ser un maestro Fuego o lo que es lo mismo que un mago antiguo. Las personas normales solo escuchaban su vibración y podían imaginárselos gracias a que en una ocasión una anciana llamada “Pigmenta Arcoiris” que vivía en el planeta cromado del universo colorado escuchando la descripción de los magos hizo unos retratos que según los propios magos tenían un cierto parecido o más bien habían captado su esencia. A esa obra se la conocía como los 7 Májikos pues cada uno de los magos describió a su mantra ligero favorito. Sin embargo como decían los magos no existen las palabras para describir a los mantras por lo que todo aquel que quisiera verlos debería viajar a la ciudad.

Los mantras pesados eran otra cosa. Si ellos querían, podías saludarlos porque tomaban la apariencia de una persona y caminaban por la calle sonriendo y recitando sus mantras.

Pero a veces, los mantras pesados necesitaban viajar  y conectarse con el creador de mundos y te podía pasar que al doblar una esquina te chocarás con uno de ellos y se te metiera en el cuerpo y ese día te lo pasabas cantando y bailando, sin saber muy bien lo que te pasaba, pero feliz y contento.

Estaban las “Palabras Dadas”. Eran muy responsables y juiciosas. No era fácil estar con ellas, ya que si te daban una palabra, caía en ti la responsabilidad de cómo utilizarla y que hacer con ella.

Los señores “Dialéctica Dale la Vuelta” eran muy habilidosos jugando con las palabras, por eso eran buenos amigos de las “Palabras Dadas”, sin embargo a Fonétika Do le parecía algo muy difícil, sobre todo al principio, porque solo sabía  el lenguaje del cantó.

A las palabras Dadas les gustaban los filólogos y los inventores y casi siempre se las veía reunidas en las cafeterías,  en las universidades y en los hospitales en tertulias y debatiendo sobre como usar tal palabra o que palabra darle a tal invento o a tal bebe.

También conoció a las “Palabras Oscuras”. Cuando estabas con ellas las dudas y los miedos te impedían ver y hablar con claridad, sin embrago, si  no les dabas conversación y te mantenías en silencio, veías su minúscula sonrisa indicándote donde había luz, y si seguías esa luz, cuando salías de su influencia, todo era mucho más claro que antes de la confusión.

Así fue como descubrió a las palabras de luz que eran la espalda de las palabras oscuras y grandes amigas del mago Diapasón Trueno Silencioso.

Las palabras de luz y oscuridad se veían como sombras o fosforescencias que acompañaban a los objetos animales o personas y  según fuera mayor o menor su armonía y belleza interior brillaban o oscurecían a su acompañante.

El mago se consideraba un escultor de cantos. Muchas veces le llamaban de los teatros y de las tabernas para hacer de trovador, más que de mago, cuando lo normal era que en las fiestas, a los magos, además de para consultarles sobre las cosas invisibles del mundo, se les llamara para inundar el cielo nocturno de fuegos artificiales.

Los trovadores profesionales le tenían en muy alta estima, no solo por su gran memoria para contar viejas historias, sino también por su capacidad de improvisar estrofas y cuentos llenos de humor, alegría y sabiduría.

El mago captaba la vibración de las imágenes que creaba en su mundo imaginario y para comunicarse combinaba  palabras mudas y fonemas. Mediante las palabras mudas se metía en la mente de la persona que estuviera escuchando en silencio y al juntar dos fonemas creaba una sílaba y a golpes de voz, creaba canciones que alimentaban a las palabras de luz, que enseguida se ponían a escribir, para que las letras obreras y las letras arquitecto pudieran construir la imagen que el mago tenía en su mente, y desde ahí transmitirla a quien quisiera aprender y abrir la puerta de la sabiduría.

La construcción de la ciudad requería del nacimiento y nombramiento de muchas “Palabras Dadas” y por ello el mago necesitaba la ayuda de Fonetika Do. Para que ayudará en la comunicación entre las letras obreras que eran consonantes y las letras arquitecto que eran vocales.

Por suerte el mago le presentó a las “Palabras Mudas” y aprendió a introducirse en la mente de las letras y como para ella, el lenguaje musical del mago era pan comido, se sintió muy cómoda en su nuevo trabajo de coordinadora de los diferentes gremios de trabajadores. Una tarea que el mago no tenía tiempo de hacer.

Porque en aquella ciudad había todo tipo de letras, pictogramas e ideogramas: chinescas, arabescas, célticas, sumerias, Grecas… y para construir torres telescopio, escuelas bosque, catedrales de historia, teatros populares, parques jubilados y jubilosos, jardines de armonías, balnearios descansados, castillos de juegos y todo lo necesario para  una ciudad,  los magos  que pasaban la mayor parte del tiempo en silencio necesitaban toda la ayuda posible de aquellos que supieran escuchar.

Los magos podían traducir cualquier cosa y poner nombre a lo invisible para hacerlo visible, pero su gran problema era que muy pocos sabían escucharles.

Durante décadas estuvieron construyendo la ciudad. La ciudad era una fiesta. Además de las palabras con las que Fonetika Do tenía muy buena relación, fueron llegando a la ciudad todo tipo personajes y seres desconocidos para ella, que venía de un planeta de cosmomúsica.

Cuando construyeron la biblioteca de la ciudad llego la señora Enciclopedia Parlante que efectivamente no paraba de hablar. Era tan aburrida como un payaso triste. Por suerte estaba su hijo Malabarista Traductor que no paraba de inventar juegos de palabras. El padre de Malabarista Traductor era el director de un circo y allí donde iba comenzaba el espectáculo.

Malabarista traductor siempre andaba corriendo de la biblioteca de su madre al castillo de juegos de su padre. Su corazón era tan grande que Fonétika Do le puso el mote de Ommmmm y cuando corría por las calles la gente repetía su nombre y las flores crecían a su paso. Un día iba vestido de rojo y crecían tulipanes, otro día vestía de azul y crecían agapantos, otro día vestía de amarillo y crecían lirios. A Fonétika Do le encantaba verlo corretear.

Desde que cambiaron el nombre de la ciudad, Ommmmm ya no correteaba por sus calles, por prohibición expresa de los magos modernos y hacia una semana que le había llegado la noticia de que Ommmm a quien habían encarcelado junto a las palabras se había marchitado hasta morir.

Esto hizo reaccionar a Fonétika Do. Ella no era un Mago  para los que no existía el bien o el mal. Para los que todo es lo que es y hay que respetarlo como es.

Ella no vivía en el mundo del silencio de los antiguos magos, vivía en el mundo de creación. De escuchar y experimentar. Un mundo de crecimiento, en expansión.

No podía quedarse de brazos cruzados dejando que los magos impidieran crecer a las palabras teniéndolas presas en sus calabozos.

Necesitaba un plan para llevarlo hasta el final pero todavía debía reflexionar y recordar como era posible que la situación hubiera llegado tan lejos.

Durante la construcción de la ciudad cada Mago aportaba su creatividad y sabiduría y se repartieron las tareas dividiendo la ciudad en 7 partes. Nadie se imaginó en aquel entonces, que esa división sería la perdición de la ciudad. la perdición de su nombre y su espíritu.

Los magos comenzaron por construir cada uno su propia torre para poder dirigir las obras desde allí. Todas las torres eran un destello de luz pues a los magos les encantaban las “Palabras de luz” que aunque estaban hechas de luces y sombras, en ellas las sombras eran muy pequeñas y las luces muy grandes al contrario que las “Palabras Oscuras”.  Los magos fundamentalmente construían con ellas dejando las palabras oscuras para los menos sabios. Las “Palabras Oscuras” eran más densas, más pegajosas y fáciles de juntar para construir y a los menos sabios les venía muy bien para construir sus casas y sus vidas.

Las palabras Oscuras y las palabras de luz eran la misma palabra dada la vuelta. La gente normal construía casas oscuras con una pequeña luz en su interior que les permitía soñar cuando dormían, para al día siguiente vivir esos sueños.

Las casas de los Magos eran casas que resplandecían en el exterior y utilizaban las pequeñas sombras del interior para mantener el vínculo con la tierra y sus habitantes.

A veces los Magos permanecían tanto tiempo en silencio que se olvidaban de las “Palabras Oscuras” y la sombra que les hacía visibles y entonces se volvían casi transparentes. Casi invisibles para los que no sabían ver.

Todo fue bien en “Ciudad Oración” los primeros  12.000 años. A la ciudad llegaban gentes de todo el planeta para encontrar algo de claridad en sus vidas. Entraban por la puerta del Este y salían por la del Oeste. Volvían a entrar por segunda vez por la puerta del norte y salían por la del sur. Después de recorrer la ciudad hablando y escuchando las sombras y luces de las palabras, comenzaban un nuevo camino, una nueva vida.

La ciudad estaba llena de auditorios donde escuchar a los conferenciantes y trovadores, repleta de pequeños templetes ajardinados donde cultivar el silencio, repleta de cafés y mesones donde compartir lo aprendido, alrededor de una buena mesa, repleta de estadios donde entrenar el cuerpo para liberarlo de sombras que muchas veces eran de otros.

Pero después de 12.000 años los magos que cada vez se habían hecho más sabios, al utilizar cada vez menos palabras de luz, llegaron al completo silencio y una mañana dando por finalizada su tarea y desaparecieron dejando sus torres y a los aprendices a mago, a cargo de la ciudad.

Los aprendices no estaban preparados y por miedo a hacerlo mal se concentraron en tratar de comunicarse con sus maestros para que volvieran. Para ello pensaron que debían hacer brillar sus torres con la mayor claridad posible y decidieron enterrar a las palabras oscuras en lo más profundo de los sótanos de las torres.

Como los magos no volvían, comenzaron a culpar las palabras de luz porque tenían pequeñas sombras en su interior y no brillaban lo suficiente. Poco a poco fueron encarcelando a las palabras de luz también y sucedió que la gente, ya no acudía a las torres para escuchar palabras que les dieran claridad, porque los nuevos magos sustituyeron la luz de las palabras en las torres, por fachadas de oro con fuegos encendidos en sus almenas. La gente acudía a las torres por su oro. Con la esperanza de que los magos les enseñaran a convertir cualquier metal en oro.

A partir de entonces, la ciudad fue cambiando y ya nadie acudía a la ciudad a orar, sino a robar y la ciudad cambió su nombre a “7 Llamas” y no solo por los fuegos en lo alto de las 7 torres. Los magos, que eran maestros en el manejo de la pólvora, comenzaron a crear armas de fuego para defender sus torres y se aliaron con las familias más aguerridas del planeta:  “Lingoteros de Oro”, “Diamantinos de Sangre”, “Petróleros Contaminante”, “Bancusos  Mentiras”, “Monederos Falsa”, “Mercaderes  Humos”, “Consumo al Gusto”.

Cada familia custodiaba una torre y trataba de robar a la otra. Las calles se llenaron de tiroteos y fuegos. Todo ardía y la guerra se instaló en “Ciudad 7 llamas”.

Los pocos habitantes que quedaban de tiempos pasados  estaban esclavizados para trabajar, o como Fonetika Do, seguían allí, porque eran invisibles a las familias. Solo los magos podían verla, pero no querían hacerlo porque ésta les recordaba los tiempos de la luz y estos aprendiz de mago, aunque muy poderosos, habían perdido su cualidad más preciada, la que les hacia magos de verdad. La sabiduría de la palabra.

Fonetika Do, que gracias a las palabras Mudas había aprendido a comunicarse telepáticamente se sentía muy triste, porque ella si veía y se comunicaba con los Magos Antiguos que al abandonar toda oscuridad y al hacer voto de silencio no podían comunicarse con sus aprendices mediante las palabras. Para los magos no existía lo bueno y lo malo. Todo era aprendizaje y por ello aunque trataban de dar muestras del camino que conducía a la armonía, no podían intervenir directamente en los asuntos de la ciudad.

Fonetika Do veía y oía esas señales en los cantos de los pájaros. Los hombres estaban en guerra y a pesar de ello los pájaros seguían cantando todos los días. No discutían entre ellos. Si uno cantaba en Do menor el otro le respondía en Do mayor y así se iban ayudando unos a otros.

También veía esas señales en las nubes. Cuando los manantiales comenzaban a secarse, las nubes descargaban mares de aguas limpias.

Todo eran señales de luz en la escasa naturaleza que las familias de la guerra dejaban sobrevivir.

Las más abnegadas eran las plantas. Los hombres las aplastaban, las arrancaban, las quemaban y a pesar de ello volvían a salir. Donde una semana antes había estallado una bomba y destruido un parque construido por alguno de los antiguos magos, brotaba una flor, tratando de recordar a los magos actuales el camino de la luz, pero ni los magos modernos, ni los hombres se daban cuenta que si las plantas no cantaban su canto al sol, dejaban de producir oxígeno y  el aire, con el tiempo se haría irrespirable y la oscuridad ocuparía todo el camino visible.

Fonetika Do podía oír todas esos sonidos, todas esas canciones. Sentía la vibración de los Magos Antiguos haciendo crecer las plantas, llevando las nubes de aquí para allá, hablando con los pájaros… pero no se le ocurría como podía ayudar a cambiar la situación.

Había intentado comunicarse con los magos de ahora, pero estos la ignoraban o le gritaban ordenándole que saliera de sus cabezas cuando utilizaba “Palabras Mudas” .

Casi había perdido la esperanza y estaba pensando en volver a su planeta  de cosmomúsica cuando recordó en como se solucionaban los problemas en su casa natal.

Un concierto era la solución y el más apropiado para un planeta de Cosmopalabra era un concierto de silencio.

Si conseguía liberar a las palabras encarceladas era bastante probable que la luz y la armonía volvieran.

Estaba asomada a la ventana del restaurante “Sopa de Letras” cuando vio pasar a una “Palabra Muda” disfrazada de “Palabra Dada” .

Hacia dos días que los magos habían dado una orden de buscar y capturar a las “Palabras Mudas” a las que consideraban peligrosas cuando no cumplían las ordenes de los magos.

En ese instante,  se le ocurrió una idea. Con la colaboración de las “Palabras Mudas” y las “Palabras Dadas” podría liberar a las palabras de luz y oscuridad durante el concierto de silencio que se le había ocurrido.

A las familias de la guerra les gustaban mucho las “Palabras Dadas” porque hacían con ellas lo que les daba la gana, sin ningún tipo de responsabilidad o respeto . Como no eran capaces de escuchar no podían verlas, por ello, las habían vestido con una capa plateada y pintado unos bigotes en la cara para poder leer en sus labios las palabras.

Fonetika Do fue a visitar a la última familia de Mantras que quedaba en la ciudad y les explicó su plan.

Disfrazar a las “Palabras Mudas” como “Palabras Dadas”  e invitar a toda la población a un concierto de Silencio donde las “Palabras Mudas” con su capacidad de entrar en la mente de los demás, transmitirían un mantra de armonía que liberase a las palabras encarceladas y olvidadas en los corazones de los hombres y los magos modernos.

Para que toda la población asistiera, anunciaron el concierto como el último que iban a dar las “Palabras Dadas”, ya que con ese concierto los hombres que lo recibieran, podrían cumplir cualquier deseo que quisieran.

El único requisito era que no se podían llevar armas al concierto y los magos debían ir sin sus varitas.

Por supuesto, las familias de la guerra cercaron el “Auditorio Alfabeto Vibrante” para que solo ellos y los magos pudieran asistir. No podían permitir que cualquiera pudiera cumplir todos sus deseos porque entonces no podrían someter y esclavizar a la población.

Comenzó el concierto y el mantra resonó en sus mentes. Su cuerpo comenzó a vibrar y les llegaron recuerdos de su infancia, incluso recuerdos de antes de nacer. La palabra infancia se liberó, a esa le siguió la palabra sonrisa que se asomó a las caras de todos los asistentes.

Y poco a poco, fueron liberándose todas las palabras. Palabras de Luz y Palabras de Oscuridad: INOCENCIA, RESPETO, CASTIGO, RENCOR, AYUDA, FAMILIA, MIEDO, DOLOR, HUMILDAD, ABRAZO, ODIO, AMOR… centenares de palabras que al liberarlas en una misma vibración les llevó a la palabra final: COMPASIÓN.

Las palabras de luz y oscuridad se disfrazaron de “Palabras Dadas” y “Palabras Mudas”.

La confusión de los asistentes era tal que se quedaron mudos, no podían gritar como era habitual en ellos y ni siquiera pudieron gruñir para comunicarse en su lenguaje de miradas y malas caras que utilizaban para comunicarse normalmente.

Al liberar a todas las palabras, el silencio fue un verdadero concierto de silencio y los magos pudieron oír a los antiguos magos y las familias de la guerra pudieron ver y oír en su mente, un camino de luz que les llevaba al mismo lugar al que querían ir, pero menos doloroso que el actual.

Las familias de la guerra al principio solo liberaron a las “Palabras Oscuras” que les confirmaban el dolor y el odio pero cuando la imagen de destrucción de ese camino oscuro les hizo viajar hasta su propia muerte, se asustaron más de lo que ellos hubieran creído y en ese justo momento las “palabras Oscuras” que siempre tenían en su espalda algo de luz, se dieron la vuelta y les mostraron ese otro camino, menos doloroso y más largo que les hizo sonreír por primera vez en muchos años.

Los magos destruyeron todas las armas y dejaron de construir con metales y cristales preciosos para enseñar a construir con tierra y palabras que convierten lo invisible en visible.

Los magos modernos habían aprendido a comunicarse con los magos antiguos y descubrieron que tenían mucho que aprender por ellos mismos sin que los magos decidieran por ellos. Tenían que vivir, experimentar y aprender.

Devolvieron su nombre a “Ciudad Oración” y la ciudad volvió a ser ese monasterio de juegos, silencios y respeto tal y como se había diseñado en la antigüedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El castillo de lapices de colores

IMG_3002

En el castillo lápices de colores vivía la más anciana del universo  Coloreado. Se llamaba Pigmenta arcoíris, aunque todo el mundo la llamaba Iris por sus ojos multicolor iridiscentes.

Ella era la creadora de las más bellas obras de arte del planeta Cromado. Obras como los 5 continentes; el puente arcoíris ambulante; los 2 soles de día y noche;  los 3 océanos: amarillo, azul y rojo, el bosque de las 4 estaciones y el propio castillo de lápices de colores que con el tiempo se convirtió en la universidad blanca. Donde jóvenes de todo el planeta, estudiaban para crear y colorear pequeños mundos en la imaginación de los que caían enfermos, enredados en las sombras oscuras del blanco y negro, que el rey Tizón de fuego trataba de imponer a todo el planeta.

La anciana Iris vivía en lo más alto de la torre en el castillo lápices de colores y hacia cientos de años que no salía de allí.

Ella tenía el don de la teletransportación y desde que descubrió que había otros universos, pasaba poco tiempo en el planeta que la vio nacer.

Hacia mucho tiempo tuvo la suerte de encontrarse con el creador de mundos, cuando estaba creando un pigmento universal que contuviera todos los colores en uno y desde entonces procuraba pasar el mayor tiempo posible siguiendo la pista del creador de mundos. Para conocerlo mejor viajaba constantemente de un mundo a otro: de musicosmos, a danzacosmos, a cosmopalabra, a cosmoforma y sin poder parar maravillada con la creación.

En el planeta cromado corrían tiempos difíciles. El rey Tizón era cada vez más fuerte y sus máquinas humeantes iban oscureciendo el planeta envolviéndolo en una nube gris, que amenazaba con eliminar el color.

En la universidad, trabajaban sin descanso para crear paisajes de colores, pueblos de colores, personas de colores, animales de colores, pero nadie había capaz de crear algo nuevo que pudiera combatir al blanco y negro del rey Tizón de fuego. Todo lo convertía en cenizas o lo envolvía con una gruesa capa de hollín, carbón y humo, que apagaba cualquier color que quisiera destacar.

Esa era la excusa del rey Tizón. En su opinión todos debían ser iguales y como él, era negro como el carbón consideraba a los colores presumidos y presuntuosos siempre queriendo ser mejor que los demás.

Cuando el rey envió a su hijo carboncillo a la universidad todos se rieron de su pequeño vástago y le ignoraron por aburrido. Nadie creyó que carboncillo pudiera crear nada bello solamente con el  color negro característico de su familia.

El rey se enfadó mucho y mandó llamar a su hijo dispuesto a quemar la universidad, pero su hijo no quiso volver a casa. Se había enamorado del castillo, de sus murales, sus grafitis, sus laberínticas escaleras nómadas, que nunca sabias a donde te llevaban, sus burbujas  ascensores que te atrapaban al mínimo descuido,  sus ventanas de pasajes de cine,  sus puertas a salones, salas, dormitorios, cocinas y baños siempre transformados y habitados por todo un universo de artistas, que reían y creaban sin parar.

Al principio, cuando todos le ignoraban, él  paseaba y observaba maravillándose a cada paso y no le importaban los cuchicheos. Había tantas cosas para aprender.

Después de la amenaza del rey, algunos pasaron a odiarlo y otros a temerlo, pero como sabían que mientras el estuviese en el castillo, el rey no haría nada malo, nadie se reía de él, pero tampoco, nadie hablaba con él.

A carboncillo eso no le preocupaba, así podía andar por el castillo a sus anchas. Observando las obras de arte que le rodeaban aprendió a dibujar sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos, que a diferencia del trazado de sus dibujos, eran en colores.

Todos los días el archivero mayor subía a lo más alto de la torre para ver si la anciana iris había vuelto de sus viajes, pero la puerta de su estudio siempre  estaba  cerrada. Hacia años que la anciana no salía y todos comenzaban a pensar que quizás había muerto. Nunca antes había estado tanto tiempo fuera, con la puerta cerrada.

La verdad es que ella solo volvía de sus viajes cuando un nuevo artista se graduaba con la culminación de su primera obra artística, pero atareados como estaban dando color a lo que el rey Tizón oscurecía, nadie tenía tiempo para crear obras de arte.

Por eso aquel día de la primavera esmeralda del año 42.720 de la era Pigmenta, el archivero decidió gastar sus últimas fuerzas en un concurso de arte colorado.

Todos los pinceles, ceras, acuarelas, rotuladores, tintes, y enfín, todo aquel que soñara en color debía presentarse al concurso. El tema a desarrollar era la anciana madre de aquella universidad: Pigmenta Arcoiris.

El archivero tenía la esperanza de que un concurso así, traspasara las fronteras del universo colorado y llegase a los oídos de Iris.

No contaba con los oscuros pensamientos del rey Tizón, que puso toda su maquinaria de guerra en acción. Envolvió el planeta cromado en una oscura nube que impedía salir cualquier mensaje de color.

Llegó el día del concurso. El castillo de lápices de colores era el único lugar en el planeta Cromado que tenía color. El rey Tizón esperaba el veredicto para terminar su conquista. Esperaba que la obra de su hijo fuera la ganadora y si tenían la osadía de dárselo a otro, lo quemaría todo y por fin, todo el planeta sería negro con sombras grises, ya que en la guerra de tantos años, la luz del sol ya no podía traspasar las oscuras  nubes y el blanco había desaparecido también.

Los jóvenes artistas estaban expectantes, tenían la esperanza de que su obra trajera de vuelta a la anciana iris. La única capaz de vencer al rey Tizón.

El primero en presentar su obra fue un pincel de pelo de marta finísimo que había utilizado 10.356 líneas de colores para tratar de imitar los ojos arcoíris de la anciana. Le siguió un joven tinte amante de la abstracción, que había chapoteado bailando entre pigmentos diluidos en escamas de peces arcoíris. Simbolizando la mirada iridiscente de la anciana.

Luego un moderno grafitero, presentó el tren arcoíris de la vida que contaba la historia de las maravillas logradas por la anciana.

La lista de las obras fue tan larga como el día y si bien todas fueron maravillosas, ninguna poseía la vida de las grandes obras de los maestros colorados, cuya última representante era  Pigmenta Arcoiris.

Por último, carboncillo subió al escenario y presentó su obra. Un punto negro sobre un fondo blanco.

Los presentes habían perdido la esperanza de que la anciana apareciese y esto les enfureció mucho. Ya resignados a perder la libertad  creativa, abuchearon, pitaron e insultaron a carboncillo. Si no hubiese estado la guardia personal del rey Tizón, probablemente   lo hubieran apaleado.

Los nervios estaban muy alterados y nadie sabía como podía terminar aquello cuando una fina luz plateada descendió y recorrió todo el salón de actos haciendo callar a todo el mundo. Era una estrella que se había colado por los conductos del aire y cuando se posó en el escenario, resplandeció y tras de sí, presentó a una anciana Iris de lo más jovial y contenta.

Hola a todos, perdón por llegar tarde, fueron sus primeras palabras. Y les contó que estaba en musicosmos escuchando un concierto cuando le enseñaron aquella obra maestra que parecía ser parte de un concurso en su honor.

Desde luego no se lo podía perder, pero tampoco podía salir en mitad del concierto sin faltar al respeto a sus nuevos amigos de musicosmos. El concierto duró tres días. En musicosmos el tiempo no existía cuando sonaba la música.

En cuanto terminó se teletransportó hasta casa y por lo que veía había llegado justo a tiempo para contemplar aquella obra maestra. El punto negro.

El público no entendía nada, aquello era la obra de un traidor, de un asesino del color, al servicio de su padre.  ¿Cómo podía la anciana llamar obra maestra a aquel horror?

Por favor, me encantaría ver terminada la obra, le dijo Iris a carboncillo. Este sonrió y concentró toda su voluntad en aquel punto negro que ante la mirada atónita del público prendió fuego en una minúscula llama roja que enseguida se convirtió en azul y luego verde y seguida por el amarillo, el naranja, el violeta, el ambar, el celeste y todos los colores imaginables, que al impregnar el aire, mostraron el vivo retrato del ojo derecho de la anciana.

Una imagen que a semejanza de unos fuegos artificiales quedó en la memoria de todos los presentes durante el fugaz instante en que la obra se quemó y desapareció del aire.

Nadie podía imaginar que un carboncillo negro pudiera crear todos los colores del universo y el que menos podía imaginarlo, era el rey Tizón, que recordó porque su apellido era Fuego y recordó el planeta cuando en las hogueras donde vivían los Tizones, ellos eran los que contaban las historias de colores de los tiempos antiguos. Recordó las risas y  la ley antigua del renacer:  “morir para vivir y vivir para morir”.

Volvió a su palacio de carbón y diamantes. Apagó sus maquinas de guerra y la luz y el color volvieron al planeta Cromado.

 

 

Ciudad 4 Vientos

IMG_0742CIUDAD 4VIENTOS

Gigantescas espirales de trompetas incrustadas en las rocas anunciaron su llegada a la “Ciudad 4 Vientos”.

Desde el promontorio se veían las cuatro montañas que rodeaban la ciudad. Un foso circular rodeaba sus muros de hierro, cobre y Zinc.

A vista de pájaro los puentes y acueductos sostenidos por una maraña de torres y cables le había dado la sensación de una ciudad oscura, con destellos de reflejos iridiscentes que iluminaban y cegaban al viajero, impidiendo ver la esencia de una ciudad efervescente.

“Dedos ligeros” provenía de una ciudad portuaria y nunca antes había conocido una ciudad minera.

Cruzó el puente levadizo para acceder a la ciudad y casi se dio de bruces contra la puerta que gracias a una ingeniosa y perfectísima pintura de trampantojo, engañaba al viajero sobre la verdadera distancia del puente.

La ciudad que le había parecido oscura era una marea de color que trasladaba a los desacostumbrados ojos, a una sensación de inmersión en un sueño.

Debido al mareo, chocó con una señora pincel de color carmesí que ofendida le propinó una bofetadapincel  de pelos de marta que le despertó en el momento.

Con la cara pintada de carmesí, “Dedos ligeros” decidió sentarse en un banco y observar.

Edificios de todas las formas y tamaños, que al observarlos detenidamente eran únicos y verdaderas obras de arte. Ninguno de ellos era igual al otro, sin embargo todos ellos tenían una peculiar característica. Formaban parte de la estructura del edificio central del que tanto había oído hablar. La biblioteca más antigua de Musikosmos.

Esta era una ciudad sin calles y quitando a la señora Pincel Carmesí, que realmente no sabía de donde había salido, no se veía a nadie.

Su objetivo era consultar en la gran biblioteca sobre la nota perdida de “Ciudad danzante”. Hacía dos años que “El gran Teatro Danzante” había perdido una nota y los bailarines no conseguían situarse en el escenario.

De las casas salía humo de las chimeneas, todas las paredes estaban dibujadas o pintadas con murales, frescos, y grafitis que DedosLigeros intuía que alguien los había hecho, pero no veía a nadie a quien preguntar.

Golpeo con los nudillos la puerta de una casa y esta le devolvió una canción de ecos y vientos de trompetas, clarines, flautas y trombones.

DedosLigeros se subió a un tejado decidido a llegar a la biblioteca pero al pasar por encima de una chimenea, un soplido de hollín le levantó por los aires y le hizo caer de culo.

Y entonces una columna negra como el carbón se dirigió hacia el y le colocó un tizón en su mano que sin poder controlar escribió sobre el suelo: – ¿Qué quieres?

-       Querría consultar a la biblioteca- dijo DedosLigeros.

-       Ahora no puede ser. Los alquimistas están creando los sueños de los instrumentos, los tintes de los dibujantes y la magia de los forjadores de herramientas. Vuelve a la hora de lectura.- escribió  otra vez su mano, en el suelo .

Le habría gustado preguntar cuando era esa hora pero con el final de la frase se terminó el tizón y al levantar la mirada del suelo la columna ya no estaba.

Se asomó a una ventana y una paleta de colores le estampó el arcoíris en su cara.

Se miró en un espejo de cobre pulido y su cara parecía la de un payaso feliz, pero el no estaba muy feliz, ya que no entendía nada de lo que estaba pasando.

Aunque el mensaje  parecía evidente… Tenía que esperar. Se sentó y esperó.

El sol estaba apunto de ponerse tras las montañas de nieve perpetua que delimitaban las fronteras  de la tribu del Metal y entonces comenzó a llover. DedosLigeros no sabía que hacer, un granizo fuerte comenzó a retumbar en los metales y chapas de una parte de la ciudad, Una lluvia ligera tintineaba en las veletas forjadas de los tejados y un ulular de vientos resoplaba melodías de las ventanas y huecos y recovecos de chimeneas que se habían convertido en flautas, saxos, clarinetes y demás instrumentos.

Y justo en ese momento salió el arcoíris. La gran biblioteca rechinó, silbó, vibró y fundamentalmente se desperezó. Las puertas de las casas se abrieron, las calles aparecieron entre las casas de bloques y triángulos y esferas que se recolocaban cambiando de sitio, movidos por el engranaje de péndulos, ruedas, correas y cables, pesos y contrapesos. El agua había formado verdaderas cascadas que movían molinos que al cesar la lluvia se  aliaban con los vientos para seguir cantando canciones  que anunciaban  el final del día.

Lo que antes parecía una ciudad desierta ahora se había convertido en un incesante trajín de personas y objetos charlando, paseando y creando sin parar.

Un anciano  se le acercó y viendo su cara pintada de payaso, sonriendo le explicó que a las señoras paleta de colores no les gustan las interrupciones, sin embargo no debía enfadarse, ya que en cierto modo le había avisado que debía esperar al arcoíris para poder acceder a la biblioteca.

Justo ahora entraban en la hora de lectura y como extranjero iba a necesitar de los servicios de las bibliotecarias la señora Pentagrama Dememoria y la señorita ClavedeFa Brisarefrescante..

El anciano alquimista que ya había terminado su jornada de trabajo estuvo gustoso de acompañarle hasta las puertas de la Biblioteca más anciana de Musikosmos.

La señora pentagrama preguntó a DedosLigeros si sabía leer un pentagrama. A lo que dedos ligeros contestó orgulloso, que aunque huérfano, descendía de la familia 88 teclas tiene un piano. La señorita ClavedeFa parpadeo coqueta y a la vez sonrió por la inocencia de DedosLigeros que no sabía lo que le venía.

Tercer pasillo a la derecha, 7ª puerta y al final de la escalera de caracol, la puerta Oeste – le indicó, ClavedeFa.

Allí dedos ligeros se encontró un teclado y sobre él, un pentagrama que se deslizó rápidamente antes de que pudiera leerlo. Los pentagramas se sucedían sin parar y Dedos ligeros entendió que era la hora de la lectura y allí estaba la respuesta a su pregunta. Supuso que debía interpretarlos y acompañarlos, pero los pentagramas se le escabullían antes de que pudiera comprender su música.

Primero lo intentó con los clásicos. Trató de tocar una sinfonía, una sonata, un canon, pero nada concordaba con aquellos escurridizos pentagramas . No había manera de estudiarlos y probó con diferentes estilos de Blues, rock, folk, incluso algo de contemporáneo pero seguía sin comprender.

Solo le quedaba la improvisación del Jazz y cuando inmerso en su propio caos de intuición, le llegó el sonido de una nota. Una extraña nota que hacia mucho no escuchaba. Los pentagramas pararon y Dedos ligeros recordó aquella nota: “Sol” Todo el tiempo había estado intentando tocar diferentes estilos, diferentes melodías pero no había usado aquella nota. La nota perdida del Gran Teatro Danzante.

Cuando salía, la señora Pentagrama Dememoria le felicitó por sus dedos Ligeros. Desde luego, estaba claro que  su nombre no era por casualidad.

Le mandaron a la torre más alta  de la biblioteca. Allí se encontró con el alquimista más anciano de la ciudad :“Aureón vigesimosexto”.  Para recibir el nombre de Aureón era imprescindible perder el propio nombre. Quién llegaba a obtener este nombre se convertía en  el interprete de la biblioteca.

Necesitó la guía de sus 12 “jóvenes” aprendices para llegar hasta él, a cada cual más viejo. En la medida que iba ascendiendo pisos el aprendiz era más anciano que el anterior y ya el primero de ellos tenía una edad tan incalculable como la largura de sus blancas barbas. ¿Quién sabe que edad tendría el anciano Aureón?

El anciano le explicó que cada 35.000 años el sol se toma un respiro y aguanta la respiración para volver a cargarse de energía y por ello durante 3 años deja de vibrar en la frecuencia de la nota sol.  El Gran teatro Danzante era demasiado joven para saberlo y por ello estaba desconcertado, pero no debía preocuparse, cuando el sol se ponga sobre la cumbre del Machapuchare comenzará otra vez a vibrar. Ya solo faltan 6 meses para que eso suceda.

Cuando vuelvas deberías aconsejar al Gran Teatro Danzante que componga una obra para el solsticio de otoño con está información para que su ciudad no vuelva a perder una nota, – le dijo el anciano que había perdido la edad y el nombre en el transcurrir de los días y las noches de los tiempos.

Meditación y escritura creativa

Diapositiva1Diapositiva2   MEDITACION Y ESCRITURA CREATIVA

¿De qué trata el taller?

Es una exploración del subconsciente con claves de humor y amor.

¿Amor?

Porque a través de la meditación y unas pautas de reflexión haremos una regresión (opcional), donde el perdón y la gratitud conformarán una guía de aprendizaje para sacar a la superficie y limpiar obstáculos y anclas del pasado.

Con la comprensión es posible la aceptación y con ésta es posible el amor incondicional.

En caso de no sentir la necesidad de hacer una regresión, la conexión del silencio en la meditación también nos acerca al amor incondicional desde la comprensión de que todos somos uno.

¿Humor?

Porque aprovecharemos las reflexiones y la escritura espontánea para escribir en clave de humor nuestra vida, como un cuento desde que nacimos hasta el presente.  Usaremos la cualidad del elemento fuego que en medicina china se asocia con la alegría, la dirección y la claridad, por un lado y con la idea de adherirse a lo positivo, por otro.

No como bueno o malo, sino en el sentido, de qué de toda experiencia se puede aprender algo. Hay mucha claridad en el relativizar la importancia que nos damos y reírse de uno mismo.

¿QUÉ HAREMOS?

Lo que salga de nuestro interior. Desde esta idea original de escribir nuestra vida en clave de humor y amor, tendremos la libertad de la escritura creativa espontánea.

Cada uno decidirá si quiere seguir ese guión o no.

Podemos escribir sin guión y dejar que salga la expresión del laberinto de nuestras ideas.

Podemos querer vivir una aventura épica, una historia de amor…

Podemos trabajar con los sueños futuros o pasados y cambiarles el final o escribir uno nuevo.

En el transcurso del fin de semana propondremos practicas  que nos ayuden a dejar salir el subconsciente a la superficie. para ello:

ADEMÁS

- Las disciplinas que nos acompañaran en este viaje serán fundamentalmente la meditación y la escritura pero para fortalecer nuestro espíritu, también practicaremos algo de Chi kung, Clow, un danzar con la energía y consignas para la interpretación de sueños.

DATOS PRACTICOS

Empezaremos el sábado 21 a las 9:30 y terminaremos el domingo 22 a las 14:00, para despedirnos con la comida.

El coste del taller será de 80 € más la pensión completa de sabado y domingo de 50 €. En total  130 €.

En caso de que alguién quiera llegar el día antes (viernes). Dormir y desyunar serán 15 € más.

La inscripción se formalizará al ingresar 30 € 10 días antes. En caso de apuntarse más tarde si quedan plazas el taller costará 50 € más.

Para realizar el ingreso ponerse en contacto con Juanjo:

jjelola@hotmail.com    ó    T:  677 08 62 68