SUN (Viento)

El I ching dice:

Lo suave . Éxito por lo pequeño.
Es propicio tener a donde ir.
Es propicio ver al gran hombre.
Vientos que siguen uno a otro:
La imagen de lo suavemente penetrante.
Así el noble difunde sus mandamientos
y da cumplimiento a sus asuntos.

El decía ser un guerrero pero yo nunca le vi empuñar su espada contra nadie. Cada día justo al amanecer la hacia brillar con los primeros destellos mientras ejecutada su precisa y milimétrica coreografía.
Ni siquiera en tiempos de guerra abandonó su disciplina. Recuerdo cuando nuestra ciudad fue asaltada por las tropas de nuestro “vecinos del norte”, como a él le gustaba llamarlos.
Cuando llegaron dispuestos a arrasarlo todo, sencillamente se encontraron con las puertas abiertas y casi todas las casas deshabitadas ya que la ciudad contaba con un plan de evacuación muy efectivo. No pudo evitar algunas muertes ya que la barbarie en su inercia arrasadora tardo un breve tiempo en darse cuenta que no había resistencia.
El, espero sentado a la mesa, repleta de manjares y con las arcas de su riqueza bien a la vista. Eso le salvó de la furia de los bárbaros.
Cuando todo se calmó se mostró servicial y dispuesto a ser gobernado. Dispuesto a mostrarles como podía enriquecerlos mucho más, haciendo buen uso de la ciudad y sus habitantes.
Le confiscaron la espada claro. Sin embargo al amanecer en el patio de armas el ejecutó una vez más su coreografía con su recuperada espada.Nadie sabía como y nadie se atrevió a quitársela hasta que terminó y la entregó el mismo.
Ese noche desaparecieron diez soldados y nadie supo decir como ni qué había sucedido.
Durante el día todos los habitantes que no habían podido huir, trabajaron duramente para servir a los invasores y después de una nueva noche, al amanecer, él se dirigió hacia su espada y sin prestar atención a quien la mantenía bajo custodia, lo miro directamente a los ojos mientras pasaba a su lado suavemente sin hablar, como quien hace el gesto de saludar cortésmente a su vecino todos los días y así con calma, salió al patio a ejecutar su danza. Después del momento de incertidumbre ya una vez que tenía la espada en sus manos una vez más nadie se atrevió a quitársela y una vez más la devolvió.
Esa noche habían desaparecido 20 hombres pero al no haber indicios de violencia y como nadie era capaz de explicarlo por el silencio que había reinado por la noche, a pesar de las amenazas, no aplicaron ningún castigo.
En la tercera noche desaparecieron 40 y en la cuarta 80. Todos los días él cumplió con su ritual con la espada, consiguiendo con su devolución voluntaria que lo consideraran inofensivo.
Sin embargo, los nervios se acentuaban en la medida que se acercaba la noche y en la quinta noche encerraron a todos los habitantes de la ciudad excepto al Señor y a mi en los calabozos.
Al día siguiente en el sexto día, 160 hombres habían desaparecido.
El número exacto de hombres doblándose cada día la cifra comenzó a provocar comentarios sobre magia y la intervención de los dioses que cuidaban la ciudad y sobre lo antinatural de aquel Señor que a pesar de haber sido conquistado era capaz todos los días con increíble serenidad y destreza de ejecutar una secuencia marcial digna del mayor de los maestros.
Una cuarta parte del ejército invasor había desaparecido y ese día el Señor no devolvió su espada y con ella al cinto, paseo tranquilamente por la ciudad diciendo casi en un susurro, muy suavemente, con dulzura, a todo aquel que se cruzaba en su camino:
- “ Buenos días, veo que comienzan a volver a su hogar, les deseo buen viaje, si vuelven alguna vez por aquí, serán bienvenidos. Nunca en está ciudad fuimos partidarios de la venganza. Vayan ustedes con las bendiciones de los dioses.”
Ese mismo día el general mandó ejecutar al Señor pero nadie se atrevió. Todos habían oído hablar de su maestría y antes de que algún cobarde le disparase una flecha, el Señor volvió a sus aposentos y permaneció de pie en espera, a dos metros de la única puerta de acceso, durante todo el día y toda la noche.
Aquella noche casi 200 hombres desertaron y aunque esta vez no se había cumplido el número exacto, la insurrección no tardó en suscitarse. El general quiso zanjar el asunto matando personalmente al Señor pero al llegar a sus aposentos vio como este desenfundaba su espada lentamente y retrocedió. El Señor salio lentamente al patio de armas y comenzó con su ceremonia.
Una flecha silbó en el aire, pero antes de dar en el blanco fue cortada por el sable del Señor que luego siguió con su saludo al nuevo día.
Ya para entonces lo que quedaba del ejercito se retiraba y sus capitanes no podían hacer nada, para cuando se reunieron con su general se dieron cuenta de que estaban rodeados por ciudadanos que les superaban en número.
Ante la mirada desesperada del general dispuesto a morir, el Señor lo invitó a parlamentar a solas mientras tomaban un te y después de una larga espera el general salió y se llevó a sus hombres. Nadie supo lo que hablaron.
Con el tiempo los hombres desaparecidos que después de un mal sueño habían amanecido en mitad de un desierto volvieron a sus tierras del norte hablando de magos en la noche que eran capaces de transportar a personas por el aire y que los dioses protegían a los habitantes del sur. Las habladurías hicieron el resto del trabajo para desanimar cualquier nuevo intento de conquista.
Yo fui testigo de todo aquello y cuando el Señor ya anciano me dejó para irse al encuentro del gran hombre quise saber como lo había hecho y esta es la respuesta que os puedo dar pues es exactamente la que él me dio: -“Aprende a abrir y cerrar el flujo del río que fluye bajo la ciudad, bajo cada casa y tendrás a donde ir”.
“ Reflexiona sí, pero no dudes. No te violentes, sino que suavemente y con perseverancia se disciplinado en tus creencias y cuando hallas profundizado lo bastante en los influjos perjudiciales, si no tienes fuerzas para combatirlos resueltamente, retírate a ver al gran hombre”.
Él decía ser un guerrero, sin embargo nunca derramó una gota de sangre.
El mejor guerrero es aquel que cultiva la lucidez que le lleva a la clarividencia y anticipándose vence antes de que la pelea llegue al punto sin retorno.

PIERNAS LARGAS (¿un cuento para niños?)

Había una vez un hombre llamado Piernas largas, que desde que aprendió a caminar lo que más le gustaba era caminar y caminar sin parar.

En realidad Piernas largas se llamaba Joxé, pero…
¿Por qué le llamaban piernas largas?
1- ¿Por qué un día dos elefantes le tiraron tanto cada uno de una pierna que se le quedaron para siempre las piernas largas?
2- ¿Por qué un día de tanto caminar perdió su nombre y desde entonces le llamaron piernas largas?.
3- ¿Por qué todo el mundo sabía que con sus piernas caminaba tanto que llegaba a todas partes y le pusieron el mote de piernas largas?.

Durante toda su vida camino tanto que llegó a conocer a todos los habitantes de su mundo.
Y que nosotros sepamos hay tres mundos:
1- El mundo de Fa
2- El mundo de Do y
3- El mundo de Re

En el mundo de Fa no vivía nadie.
En el mundo de Do Vivían millones de personas.
En el mundo de Re vivían 19 personas.
¿De que mundo era Piernas largas?

Por suerte para piernas largas su mundo era un mundo pequeño y cuando se propuso conocer a todos los habitantes de RE se dio cuenta de que su mundo tenía 7 continentes.
1- El continente del bosque, donde vivían los recolectores de frutos y duendes.
2- El continente del valle donde vivían los agricultores de hortalizas y hadas.
3- El continente de la selva donde vivían los cazadores de animales y dragones.
4- El continente del lago donde vivían los pescadores de peces y sirenas.
5- El continente del desierto donde vivían los pastores de cabras y serpientes.
6- El continente de la gran montaña donde vivían los constructores de casas y cuevas.
7- Y el más grande de todos el continente de los sueños donde todo era posible.
¿Cuántos habitantes hay en cada continente?
En el bosque vivían el señor Tronco plateado y la señora Haya vaporosa.

En el Valle vivía la familia de Barro en la nariz. Padre barro madre barra e hijo barroso.

En la selva vivían los invisibles entre las hojas, Los jóvenes papagayo multicolor y Rama flexible.

En el lago vivían los arponistas musicales. Padre Arpón, madre Arpa e hija Lira.

En el desierto vivían dos ancianos. El señor Memoría de trobador y la señora cuentacuentos de caramelo.

En la gran montaña vivían dos enanos. El enano mano de piedra y la enana canto de piedra.

En los sueños vivían el Rey Arratos , la princesa Quiensabe y el Dragón Fuegoycorazón. Y pobre del que piense que Fuegoycorazón no era un habitante más del mundo de RE.

Piernas largas había recorrido todo el mundo y había conocido a todos sus habitantes. De todos ellos había aprendido muchísimo y por eso ahora era un hombre muy sabio.
El señor tronco plateado y la señora Haya vaporosa eran grandes médicos que conocían todas las propiedades de las plantas del bosque que curaban a los enfermos. Los duendes les ayudaban siempre olisqueándolo todo por si no era apropiado.

La familia Barro conocían tan bien las estaciones del año que siempre sabían el tiempo que iba ha hacer y sus cultivos eran los mejores del mundo. Las hadas sus amigas, eran las encargadas de polinizar y avisar de los cambios bruscos de tiempo.

Los jóvenes papagayo multicolor y Rama flexible sabían camuflarse tan bien en la selva que podían acercarse a un metro de distancia de cualquier animal y así siempre sabían cuales eran los que se podían sacrificar para comer y mantenían a raya a los dragones cuando perdían la razón.

La familia de arponistas además de saber pescar eran grandes músicos y junto a las sirenas sus coros eran una bendición para todos los habitantes.

Por supuesto los ancianos Memoría deTrobador y cuentacuentos de caramelo eran la memoria del mundo de RE donde todavía no se utilizaba la escritura.

La pareja de enanos también además de construir se dedicaban a la música pero de una manera diferente. Sin palabras. Sus sonidos sólo eran vibraciones que eran como masajes para los oídos y todo el cuerpo en general.

El rey Arratos la princesa Quiensabe y el dragón Fuegoycorazón habían vivido todo tipo de aventuras con piernas largas ya que cada vez que les visitaba, si el rey y la princesa dormían, al dragón se le olvidaba que su misión era defender el reino y hacía todo tipo de fechorías que piernas largas tenía que arreglar antes de que el rey y la princesa despertaran.

Con todo piernas largas estaba muy triste porque por más que contaba a los habitantes que el conocía. Siempre sumaba 17. El había recorrido cada centímetro del mundo de RE y todo el mundo sabía que sus habitantes eran 19 por lo que no podía comprender a quien faltaba por conocer. Había dado la vuelta al mundo muchísimas veces y esa dos personas seguían sin aparecer.
Un día de tan triste que estaba por primera vez en su vida dejo de caminar y ese mismo día sentado a la puerta del palacio mirando ponerse al sol, vio una silueta sentada en la otra puerta del palacio. . Era una mujer. Se acercaron con curiosidad y al encontrarse se miraron los dos con alegría aunque confundidos. Se miraron fijamente y dijeron a la vez: – “¡He recorrido todo el mundo y nunca te encontré¡”. Y volvieron a decir a la vez: – “¡ Me gusta tanto caminar que nunca me he parado!”
- “Ahora ya estoy tranquila porque por fin conozco a todos los habitantes de RE”.
¡Claro, es verdad! Exclamó piernas largas. Yo también:
1.Tronco plateado 2.Haya vaporosa 3.Barro 4.Barra. 5. Barroso 6.Papagayo multicolor 7-Rama flexible 8.Arpón 9.Arpa 10.Lira 11.Memoria de trobador 12.Cuentacuentos de caramelo 13.Mano de piedra 14. Canto de piedra 15. Arratos 16.Quiensabe 17.Fuegoycorazón 18.Pisaligero y 19…..
¿Quién es el habitante número 19?

KEN (La montaña)

El I ching dice:
Aquietamiento de su espalda, de modo que él ya no siente su cuerpo.
Va a su patio y no ve a su gente.
Montañas, una junto a la otra: la imagen del aquietamiento.
Así el noble no va en sus pensamientos más allá de su situación.

El cuento dice:
La montaña era la hija del cielo y de la tierra.
Por ser una persona tan importante desde el primer día todos en el pueblo la observaron y juzgaron en cada uno de sus actos.
Cuando empezó a andar todos esperaban que cayera porque el día de su nacimiento los signos habían sido contradictorios y la duda había sembrado los corazones.
Justo había dado los primeros pasos cuando impacientes la pusieron delante del puente sobre el abismo: un tronco no más ancho que la espalda de una mujer mediana.
Todo el día permaneció de pie, tranquila, como una montaña inmóvil, semejante a un árbol de grandes raíces que juega con el viento y el sol. No cruzó el puente, pero ningún hombre habría permanecido todo un día, de pie, inmóvil, sin caer desvanecido.
Aquel día no fue suficiente para alejar la duda de algunos.
Siendo adolescente vigilaron la progresión de sus estudios y en la prueba final, la discordancia con su maestro generó no pocos detractores.
Tuvo que abandonar el pueblo con gran dolor por no saber como mostrarles el tamaño de su error.
Comenzó así un viaje donde a pesar de su disciplina y entrega a la meditación para lograr la quietud en cuerpo y alma, los azares de la vida la llevaron de una relación a otra y con ello al sufrimiento de su corazón.
Después de un largo tiempo de rigidez, que no aquietamiento fue madre y entonces recordó el por que de su discordancia con el maestro. La montaña para ser madre tuvo que dejar de ser montaña. Tuvo que dejar de meditar inmóvil para meditar en movimiento. Recordó que el maestro cuando descubrió los síntomas de aquella enfermedad desconocida recomendó el reposo y la meditación como siempre se había hecho.
Ella aconsejó buscar la ayuda de un curandero. Más de la mitad del pueblo murió, incluido el maestro. Ella no podía saber si el curandero habría salvado más vidas pero en aquel entonces fue cuando descubrió que el aquietamiento requería de movimiento para aquietar el movimiento.
Así fue como se lo explicó al volver a su pueblo. Encontró las palabras correctas:
“Una estóica resignación general en cuanto al mundo entero, le confiere a uno la quietud y ventura frente a todos los aspectos en particular”
Al ser madre olvidó su yo para dedicarse al hijo y esta renuncia le recordó que:
uno olvida su yo, para comprender que al girar la tierra, aún quedándose quieto sigue moviéndose y paradójicamente si alguien quiere permanecer en la oscuridad de la noche o en la luz del día por siempre, deberá moverse.
En esencia, la montaña en su quietud es movimiento.
“Una montaña junto a la otra, cada una en su sitio, sin ir en sus pensamientos más allá de su situación, del presente”.
El movimiento desde la quietud en el presente.
Y con estas palabras la montaña logró ser aceptada en el pueblo como la gran hija de la tierra y el cielo que en verdad era.

K’AN (Lo abismal. El agua)

El I ching dice:
Lo abismal repetido. Si eres veraz, tendrás logro en tu corazón y lo que hicieras tendrá éxito.
El agua fluye ininterrumpidamente y llega a la meta. Así el noble observa una conducta de constante virtud y ejerce el negocio de la enseñanza.

La llamaban la maestra del agua y su escuela era la más famosa del país.
Tras algunos meses de búsqueda comenzaba a pensar que después de todo la maestra era sólo la invención de un mito que a los radiestesistas les gustaba alimentar proclamándose sus discípulos directos.
Es cierto que desde el principio ya había oído que la escuela no tenía un lugar fijo. Que la escuela era ella misma, pero sencillamente cuando inicié mi búsqueda nunca pensé que fuera tan difícil, pues también se decía que ella no se negaba nunca a enseñar. De ahí la denominación de escuela. Había una gran cantidad de radiestesistas de sobrada fama en el país, que decían pertenecer a su linaje.
Sin embargo hasta el momento al preguntar por ella, aunque nunca había sido negada, sus respuestas me tenían desconcertado; o bien con una sonrisa benévola me decían: “pude adaptarme” o “no supe adaptarme” y seguían su camino o al contrario, con una mueca de terror me decían: “es un abismo peligroso, no vayas” y se escapaban como alma que le persigue el diablo.
Nadie me dio una descripción o una dirección o una mínima indicación que me ayudara a encontrar la escuela o la maestra.
Sólo un viejo radiestesista me dijo una vez: “-si amas el agua ya la encontrarás”
Por eso había decidido adentrarme en aquel barranco y esperar, después de haberlo cacareado por todas partes y a todo aquel que pude encontrar en la comarca donde se suponía, la leyenda decía que vivía la maestra.
Acampé en un pequeño meandro que formaba una playa pedregosa y que por pocos metros no recibía el sol, aunque al atardecer se le veía brillar en las musgosas y húmedas paredes. Ahí arriba.
Lo cierto es que agua no faltaba y aunque durante 10 días traté de observarla, estudiarla y reflexionar sobre su esencia y poder, no fue hasta que me llegó al cuello, ya demasiado tarde, cuando me di cuenta de mi fatal error.
Arriba en la meseta había caído una tormenta que yo no oí y el agua subió de un golpe dejándome atrapado entre cuatro paredes lisas como el mármol. Luche con todas mis fuerzas hasta la extenuación y entonces creo que empezó el delirio. La cabeza de una anciana asomo en la superficie y me susurró: – “No luches. Adáptate. Escucha el agua” – Luego desapareció. Me sumergí tratando de verla, seguirla. Una fuerte corriente arrastró mi mano y mi brazo. Casi quedo atrapado. Era un agujero demasiado estrecho para mi cuerpo atraído por la fuerza de la corriente. Me ahogaba. Miraba arriba. La luz. La oscuridad. La desesperación. La primera bocanada fue como un golpe. Cuando dejé de gritar y jadear volví a tomar conciencia de la situación. Nada había cambiado. Ahora estaba más cansado. Traté de alcanzar una rama que estaba un poco más arriba. Tiré de ella. Se rompió. Volvía a cansarme. Comencé a sentir calambres. Me quedaba poco tiempo.
Y de repente otra vez la anciana y un susurro: – “ el abismo tiene peligro, sólo debe aspirarse a cosas pequeñas”- . Cierto me estaba cansando en vano. Me agarré a la rama rota y traté de flotar para recuperarme un poco. Mis oídos bajo el agua me dieron otra visión. En silencio el rumor del agua. Como si una bañera se estuviera llenando. Inmerso en el aturdimiento o en el delirio esta vez la aparición de la anciana no me sorprendió: – “el abismo no se llena hasta rebasar. Sólo hasta el borde” -
Entonces fue cuando comprendí que el pozo se estaba llenando poco apoco y que era cuestión de paciencia que llegara al borde desde donde podría salir de aquella cárcel. Deje de luchar y esperé flotando para poder seguir el camino hacia la salida del barranco.
Y allí en la orilla del río bañada por el sol me esperaba la maestra del agua. – “ Curiosa tu elección del abismo. Veo que has aprendido la 1ª lección. Quizás quieras seguir al agua que fluye interrumpidamente y llega a la meta. Ese es mi camino. Aunque también sabes que tendrás que aprender a detenerte a buscar la veracidad para no caer en los hoyos que aparecen en el abismo. Un abismo que podrás reconocer y mantener alejado con la observación de una constante virtud. Sólo así tus varillas podrán encontrar las aguas más profundas”.

KUN (Tierra)

El I Ching dice:

El estado de la tierra es la receptiva entrega.
Así el noble, de naturaleza amplia, sostiene al mundo externo.

El cuento cuenta:

- Madre ¿ Por qué nosotras caminamos todo el día en línea recta, mientras padre y hermanos andan de caza para aquí y para allá?
- Confiamos en la manada y la seguimos fielmente ¿Ves la anciana yegua? Ella guía a sus hermanas y nosotras las seguimos.
- Creí que era el gran semental el que guiaba la manada.
- El no sabe donde están los pastos. Sólo vigila, por ello se separa y te parece el guía. Nuestros hombres cazan pero no conocen las señales que indican donde instalar los campamentos. Mira ya hemos llegado. La cabaña sigue en pie.
- Parece que todavía no ha llegado nadie. Las puertas están abiertas.
- Fíjate bien hija. Sólo las puertas del sur y del oeste están abiertas. Así los viajeros cuando llegan sabrán de donde llegan. Si el viajero no conoce el significado de las puertas será que no pertenece a ninguna de las cuatro familias y podría ser un enemigo. Al este está el mar y al sur vivimos nosotros por ello al Norte y al Este están cerradas, manteniendo una prudente distancia…

- Abuela. No entiendo por qué todos los años antes de volver al sur recomponemos la cabaña piedra a piedra y luego la dejamos con las puertas abiertas teniendo que volverla a arreglar cuando volvemos en verano.

- Ya te expliqué lo que mi abuela aprendió de su abuela sobre el significado de las puertas. Esta no es una casa de piel como la que utilizamos en los viajes. Esta es sólida y de piedra con dos puertas abiertas. Puertas por las que pueden entrar no sólo los hombres sino también los animales. Puertas por las que se puede entrar y se puede salir. La cabaña recibe a todos y a todo sin distinción. Si un hombre se ha perdido y viaja con su yegua podrá confiar en ella y dejarse llevar porque ella sabrá encontrar el refugio. La cabaña con las puertas abiertas podrá recibir, proteger y sostener a todo lo que fuera de ella sepa que para vivir hay que morir y que para morir hay que vivir.

- Y ¿Si la invaden las malas gentes del norte?

- No existe gente mala o buena. Solamente maneras de actuar buenas o malas según el caso y la cultura. Y aunque sean enemigos ¿Qué mal puede haber en resguardarse contra el frío en una cabaña vacía? Por ello las puertas están abiertas para todo el mundo…

- Madre llevamos días caminado entre nieblas impenetrables. Hemos dejado atrás a la manada. Creía que era importante seguir a la yegua más anciana.
- Eso hacemos. Mira los rastros.
- Pero esta, es una yegua moribunda.
- Sí, pero hasta ahora era la lider y quiero saber porque ha abandonado la manada. Estamos pisando escarcha y en nuestra tierra es la hora de recoger los frutos. Aquí parece que el invierno ha llegado ya. Debemos estar bastante al norte. Cuando se disipe la niebla lo sabremos. La yegua ha parado. Este es el límite antes de perdernos en el gran hielo, del que nadie vuelve. Este es el lugar. Con su muerte está marcando los límites entre la vida y la muerte a la manada. Aquí es donde construiremos una cabaña similar a la del Este.
- ¿No deberíamos llamar a los demás? Si nos quedamos aquí moriremos.
- Si nos quedáramos aquí esperando, confiando en que la naturaleza nos proveyera de alimentos como lo hace en el sur, moriríamos, pero como sabemos por la escarcha que el invierno se aproxima y la muerte acecha con él, nos prepararemos. Congelaremos la carne de la yegua muerta y acumularemos leña suficiente para los días malos y en los días buenos podremos construir la cabaña. Tenemos todo el invierno para hacerlo nosotras. Poco a poco, sin prisas y en primavera el clan tendrá una nueva referencia para los nuevos límites. No necesitamos el permiso del rey. Sabemos que es lo correcto. Nuestra obra estará formada por pequeñas piedras. Será un primer paso y más adelante ya se verá. Si el rey lo considera conveniente, con sus hombres podrá hacer otros edificios de grandes piedras…

- Maestra, el país está en guerra y nosotras permanecemos aquí en este monasterio erigido por los reyes. Aquí se podría refugiar y proveer a nuestras tropas.

- Acompáñame por favor. ¿Qué ves?

- La capilla cerrada.

- Tú ya sabes que la tradición dice que las puertas del Sur y del Oeste deberían estar abiertas. Sin embargo en estos tiempos convulsos las puertas cerradas son símbolo de nuestra postura. Hemos borrado los caminos que conducen al monasterio. No por ello dejaremos de atender a todo aquel que pida ayuda. Sea amigo o enemigo según tu pareces distinguir. No debemos lealtad a ningún rey que se aparte de lo correcto. Los reyes de antaño crearon este monasterio para acoger a sabios capaces de iluminar los caminos que el ser humano recorre, no para servir los propósitos oscuros de los hombres. La oscuridad cuando olvida el verdadero sentido de ser el receptáculo de la luz pierde su capacidad de dar a luz. Y la luz cuando pierde el verdadero sentido de creación y se recrea en la destrucción pierde su capacidad de iluminar a lo creado. Para no repetir errores del pasado, mantendremos las puertas de la casa, de la capilla, de la tierra ocultas a los dragones de la guerra y trabajaremos la tierra para que sus frutos puedan sanar las heridas y borrar las cicatrices del tiempo de la desarmonía, hasta que la luz y la oscuridad se traten como hermanas.

CHIEN (cielo)

Dice el I ching:
- Lo creativo obra elevado logro propiciado por la perseverancia.
- Pleno de fuerza es el movimiento del cielo.
Así el noble se hace fuerte e infatigable.
- Dragón cubierto. No actúes.
- Dragón que aparece sobre el campo.
Es propicio ver al gran hombre.
- El noble es creativamente activo todo el día.
Aún por la noche lo embarga la preocupación interior.
Peligro. Ninguna tacha.
- Vacilante elevación sobre el precipicio. Ninguna tacha.
- Dragón que vuela sobre el cielo.
Es propicio ver al gran hombre.
- Dragón soberbio tendrá que arrepentirse.
- Aparece un conjunto de dragones sin cabeza. Ventura.

Cuenta el cuentista:

¡Paaa! Cuéntame otra vez de cómo venciste a los dragones.
Eso era cuando yo vivía al norte en las tierras inexploradas.
-¡Ya! ¡Yaa! Pero cuéntame.
En aquel entonces vivía en una casa rodeada de grandes prados, bosques y montañas.
- ¡Ya! ¡Yaa! Pero cuéntame.
- ¿Sabes, qué Chien nos indica perseverancia?
- Por eso, cuéntamelo otra vez.
Al principio no sabía de la existencia de los dragones. Estaban ocultos, pero al ser una tierra inexplorada, cada día ocurría algo nuevo e impredecible por ello yo siempre me mantenía alerta, sin actuar, observándolo todo con mucha curiosidad. Mi corazón me decía que algo importante estaba germinando en mi interior y de pronto un día descubrí al dragón aparecer en el campo.
Un gran dragón. Enorme, de gran fortaleza, esbelto, de movimientos suaves y elegantes. Con una mirada audaz y cautivadora, serena. Desbordante de una energía capaz de cualquier acción.
Sin embargo no dijo nada, no hizo nada. Yo espere . Pareció complacido y me hizo señales para que fuera a ver al gran hombre en la montaña.
En la cumbre no había nadie por lo que me senté en silencio. Un tiempo después, abrí los ojos y contemple el espectáculo de la naturaleza en todo su esplendor. El gran hombre me hablaba y me explicaba cual o donde sería el lugar más apropiado para el ganado o para el pueblo o para el molino o para el esparcimiento.
Con esas ideas surgió el primer pueblo de las tierras inexploradas. Yo visitaba al gran hombre en la montaña asiduamente y el guiaba mis pasos en cada una de mis meditaciones.
- Cuéntame Pa. ¿Cómo era el gran hombre?
- El gran hombre es aquel que no tiene nombre, es aquel que no puede pronunciarse, es aquel que es eterno, es aquel que es grande y es pequeño, los dos en uno. La unidad de ambos se denomina misterio. El enigma más profundo del misterio es la puerta por donde entran todas las maravillas.
- Cuanto misterio. Me encantan los misterios. Algún día igual yo también podré hablar con el gran hombre. Sigue. Sigue.
Trabajaba de día y de noche pues la alegría me embargaba y la gente me requería constantemente. Todos me consideraban un héroe.
Fue entonces cuando llegaron los otros hombres, los que también habían visto a los dragones en el campo y comenzaron las luchas. Al principio pequeñas pero cada vez mayores, más duras, más cruentas. En cantidad de ocasiones tuvimos que sufrir golpes y leyes que nos reprimían y encarcelaban en territorios cada vez más pequeños. Nuestro pueblo fue el único que pudo mantener sus propias leyes pero que de nada nos servían cuando íbamos a otros pueblos.
Yo luchaba como el que más y no entendía a los otros hombres que también veían a los dragones en el campo. Sus dragones echaban fuego y eran caprichosos. Llevaban a los hombres a la montaña a ver al gran hombre y volvían con nuevos poderes e ideas para construir y construir sin parar. Sin necesidad. Sólo por el placer de ser héroes.
Yo me creía diferente y contemplaba satisfecho mi obra. Un pueblo aislado habitado por los mejores luchadores de las tierras inexploradas. Independiente y orgulloso de su propia independencia.
Fue entonces cuando ví al dragón que vuela sobre el cielo. Al principio quise subirme sobre él pensando que un dragón volador podría vencer a los demás. A los que simplemente estaban en el campo.
Los otros hombres huirían asustados y nuestra tierra quedaría libre y a salvo de los otros. Volvería a ser el héroe que había sido.
Sin embargo la semilla que el dragón que vuela sobre el cielo había dejado en mi, no tenía nada que ver con el héroe y me llevó una y otra vez a la montaña para que la claridad de todos los amaneceres que el gran hombre me ofrecía, me guiaran. Sentado en silencio pronto llegó el arrepentimiento. ¡Qué iluso! Si mi dragón podía volar, porque no, el de los otros hombres y fue entonces cuando vi a un conjunto de dragones ocultos por todas partes. Invisibles a los ojos que no quieren ver. ¡Qué espectáculo! Dragones de todos los colores, volando, rizando el viento, peinando las nubes, iluminando las sombras. Dragones que no luchaban por convencer a nadie de esto o aquello. Dragones que con paso firme pero suavemente actuaban y construían caminos hacia el gran hombre que es quien inspira a los pequeños hombres para que construyan los puentes para una vida de respeto y equilibrio.
Así que ya ves que no vencí a los dragones sino que me uní a ellos. Hoy es el día que cuando voy al pueblo que yo fundé, muy pocos me recuerdan y vuelvo contento si veo que alguna persona ve al dragón que camina a mi lado y le acompaña a la montaña.
- Por eso me gusta este cuento. Para poder ver al dragón que está en ti Pa.

Dos monjes

Un monje viejo, acompañado de otro más joven, caminaban en el bosque por un camino empapado, regresando a un monasterio de Japón. Encontraron a una mujer preciosa que se mantenía con mucha dificultad, al borde de una corriente de agua enfangada y rápida.
Comprendiendo la situación, el viejo monje la tomó en sus robustos brazos y la llevó a la otra orilla. Ella le sonrió , agarrada a su cuello, hasta que la dejó cortésmente en el suelo. Ella se inclinó a modo de agradecimiento y los dos monjes continuaron su camino en silencio.
A las puertas del monasterio, el monje ya no pudo contenerse. “¿Comó has podido llevar en tus brazos a una bella mujer? Creo que semejante comportamiento no es correcto por parte de un monje.”
El monje viejo miró a su compañero y respondió: “ Yo la he dejado allí abajo. ¿La llevas tú todavía?

(anonimo)

EL Iceberg 1ª parte

En el polo norte un iceberg contemplaba gozoso la maravilla de la naturaleza. Las animales a su alrededor, sobre su gran superficie helada y por debajo de él nadando con gran elegancia. El se sentía un privilegiado, incluso algo superior ya que al contrario que los animales no tenía necesidad de cazar para alimentarse. Sólo observaba y disfrutaba del calor del sol y de las placidas aguas que le alimentaban. Gracias al sol moldeaba sus formas con una elegancia equiparable a la de la naturaleza misma. El agua le nutría y abastecía de todo lo demás.
Sin embargo tenía una pena. Era consciente de todo lo que estaba en la superficie y a veces en días muy soleados y tranquilos con las aguas transparentes podía acceder a su subconsciente(así había pensado llamarle a esos pocos metros bajo el agua) donde los peces le brindaban maravillosas escenas, sin embargo más allá, más abajo donde las aguas se tornaban oscuras, nada podía ver de la gran masa de hielo que lo mantenía a flote. A esa parte la llamaba su inconsciente y tenía la impresión de que debía de ser algo maravilloso ya que presentía que esa parte era mucho mayor, mil veces, diez mil veces mayor que su parte en la superficie, esa parte de la que si era consciente.
Un día en que su curiosidad fue mayor se preguntó que habría algo más allá, donde el horizonte se veía sin masas de hielo ni formas. Pensó que quizás allí las aguas fueran más transparentes y podría ver la parte más profunda de su gran masa helada. Además había visto a otros iceberg partir por ahí. Había oído algo de una corriente submarina pero el nunca creyó en esas habladurías. Sin embargo su curiosidad pudo más y se acercó a aquella corriente.
Fue maravilloso. Estaba viajando más allá. Se había liberado de las barreras de hielo que hasta entonces lo habían mantenido en el mismo lugar y viajaba contemplando nuevos paisajes, nuevos animales y nuevos horizontes. Era feliz.
Poco a poco observó que se alejaba de todos los demás iceberg y masas de hielo. Tuvo miedo y quiso volver pero la corriente que lo arrastraba era más fuerte que él. El miedo se convirtió en terror cuando vio que una gran masa se acercaba hacía el. Nunca había visto un transatlántico y no comprendía porque aquella masa no cambiaba de rumbo.
El choque fue brutal, él apenas sufrió. Perdió parte de su masa pero no mucho más que un verano caluroso, sin embargo cientos de personas flotaban muertas en las gélidas aguas y al poco el transatlántico se hundió en lo profundo del océano.
Él, que siempre se había creído superior por no tener que matar, ahora había matado a cientos de personas y sin saber porque. La corriente lo había llevado hasta allí. Aunque ciertamente, era él quien había decidido seguir esa corriente.
La catástrofe quedó atrás y el seguía en la corriente. No quería que le volviera a pasar lo mismo. Su superficie era demasiado grande y por lo que había visto un peligro para otros. Él sabía perfectamente que contemplando el sol conseguiría reducir su superficie a un tamaño que no pudiera dañar a los demás pero no sabía lo que sucedería con su parte más profunda. También sabía que sin superficie debería renunciar al placer de observador de cuanto le rodeaba. ¿Pero que otra cosa podía hacer?
La tarea de fundir su superficie no resultaba tan sencilla. En la medida que reducía su superficie su subconsciente salía a flote y la merma era muy lenta. Su subconsciente era mucho mayor de lo que el creía haber observado.
Por suerte la contemplación del sol le reconfortaba y disfrutaba moldeando su superficie aunque cada vez fuera más pequeña.
Un día vio a lo lejos un velero y cuando se dio cuenta de que se dirigía hacia él, el miedo volvió a invadirle. Su superficie no era gran cosa pero todavía no sabía nada de su inconsciente que según creía era mucho mayor que su subconsciente al cual todavía no había llegado.
Justo antes de llegar al velero se cruzó con otra corriente cálida y en el espacio que los separaba, al calor de la corriente comprobó que en la medida que su superficie se había convertido en apenas un cascote de hielo, su inconsciente se había reducido igualmente a un pequeño pedazo de hielo.
Con la alegría de ver pasar el velero sin ningún rasguño contemplo con deleite como él, el observador, se había fundido con el océano y ahora su percepción se había ampliado hasta alcanzar a la visión y contemplación de todo un planeta donde el agua era la vida que fluye adaptándose a todo lo que existe.

La Elección

En un reino más de otro mundo que de este, por lo inusual y extraordinario de su cultura, donde los hijos de los reyes compartían igual maestro que el de los campesinos más pobres.
Cuando el tiempo de escolarización llegaba al final de esa etapa. El maestro reunió al príncipe heredero y al hijo de los Urrun. Una de las familias más pobres de la comarca.
Los dos muchachos a lo largo de los años habían forjado una profunda amistad a pesar de sus diferencias.
El maestro les anunció que su formación en la escuela estaba casi terminada y que había llegado el momento de tomar una decisión personal.
Debían elegir entre el camino de la inteligencia o el de la sabiduría.
Los dos muchachos se sintieron contrariados pues no entendían la diferencia entre los dos caminos.
El maestro les hablo entonces de la vida de dos hombres. Uno sabio y el otro inteligente que habían vivido en el mismo reino.
El hombre inteligente llego a ser el gobernador de una extensa región y vivió en una gran mansión rodeado de riquezas, dedicando su vida a construir y crear una gran sociedad de confort y placer. Sin embargo, cuando llegó a su final, aunque estuvo rodeado de sus familiares, entre sedas y algodones, murió entre grandes dolores y sufrimiento.

El hombre sabio sobrevivió dando algunas clases en una pequeña txabola, con un pequeño huerto que por temporadas abandonaba para viajar por el reino, para ver con sus propios ojos la vida.
El hombre sabio se dedicó a fomentar el estudio y el auto conocimiento y murió en paz y sólo en su pequeña txabola.
- Yo elijo la inteligencia dijo Urrun.
- No. Yo elijo la sabiduría dijo el principe.
No me habéis dejado terminar la historia.
Cuando se celebraron los entierros, al del hombre inteligente sólo asistió la mitad del reino, sólo aquellos a quien había favorecido se acercaron para poder luchar y mantener sus riquezas. Mientras que los desfavorecidos confabulaban contra sus herederos por cambiar su suerte.
Sin embargo al entierro del hombre sabio asistieron todos lo hombres del reino ya que no había ninguno que no hubiese recibido un consejo de valía cuando acudieron a pedirlo.
- Sigo eligiendo la inteligencia dijo Urrun.
- Te equivocas hay que elegir la sabiduría dijo el príncipe. No comprendes que por mucha riqueza que adquieras, no conseguirás la paz ni para ti ni para tus semejantes.
- Y tu que lo tienes todo, no comprendes que muerto de hambre no puedes hacer nada por tus semejantes. Prefiero morir al final con dolor que vivir muerto de hambre toda mi existencia.
- Pero…pero… No comprendo

- Los dos habéis escogido el camino correcto. Estoy seguro que con el tiempo comprenderéis cada uno la elección del otro. Seguid y recorred el camino. Sólo un consejo me gustaría daros, si me lo permitís. Que en el camino, ni el poder de la inteligencia, ni el de la sabiduría os corrompa.