El peregrino taoísta

Viajando por el mundo me encontré con un gran maestro que me dijo: somos lo que hacemos. Siempre en el eterno presente.

Cultivaba la tierra y se comunicaba con ella.

Más tarde me encontré otro gran maestro que me dijo: somos lo que pensamos. Siempre en el eterno presente. Cultivaba el espíritu y enseñaba a

Quién quisiera escucharle.

Seguí viajando con estos dos preceptos  y hoy es el día que ambos son válidos. Ni siquiera se contradicen.

¿Quién fue antes: el huevo o la gallina?

Sin duda somos lo que hacemos y hacemos lo que pensamos, lo que quizás nos llevaría a pensar, que primero es el pensamiento.

Sin embargo, el gran problema de la humanidad es que no tiene conciencia plena de lo que piensa y eso hace que la realidad última, sea que somos lo que hacemos.

Lo lastimero es, que lo que hacemos apenas somos nosotros, ya que el iceberg de nuestro subconsciente manipula nuestras acciones y ese subconsciente permeable al subconsciente colectivo juega con nosotros, con nuestra memoria selectiva, saturada por las infinitas ideas no desarrolladas, ni vividas hasta comprenderlas.

Cicatrices de memoria que quedan en el eterno presente de la memoria.

Solo renunciando a la memoria, a la eternidad del alma y su inmortalidad podemos soltar el ancla de nuestra mente hecha a imagen y semejanza del infinito.

Mientras tanto   el retiro  en silencio hacia la meditación y la conciencia plena, me conduce y me guía.

La energía me acompaña, me regenera a cada inspiración. Trabajo con alegría y la humildad de quién no trabaja, sino  quién vive el presente tal cual es.

La inquietud y la curiosidad de quien quiere aprender caminando, explorando y cultivando la realidad de ser y de amar. Sabiéndose inmortal buscando el coraje de morir.

El señor es mi alimento, dice la oración y el señor es infinito. Todo es posible y la prosperidad, la riqueza y la vitalidad con que vivo son una muestra de ello.

Así pues, como soy lo que hago, comparto los resultados de mi trabajo con aquellos que necesitan alimento.

Cultivo la tierra, la escucho, la siento, la inspiro y  hablo con ella. A cada día que pasa, aprendo y puedo dar un paso más hacia la sabiduría, hacia la comprensión de la naturaleza.

Y como soy lo que pienso, comparto la comprensión que me ha sido dada por el Señor que es infinito.

Muestro el camino y cultivo la mente desde el silencio, a quienes quieren recorrer los infinitos pasos del cambio continuo que nos muestra  la única y verdadera realidad.

Cuerpo y mente unidos en el eterno presente, siempre.

Lo único infinito y verdadero no sujeto a interpretaciones es el cambio continuo.

La conciencia plena de que todo es relativo, debido al cambio y al movimiento. Excepto el presente con plena conciencia.

Tu Ego es quién te ciega y tu alma es quién juega a la vida y desde la eternidad sigue experimentando dividida, consciente de su propia limitación mientras las partes de su alma no regresen al origen, para  la rendición del yo y unirse al vacío.

 

 

Autor: (El peregrino taoísta).

 

MEDITACIÓN Y VIDA COTIDIANA

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  1. MEDITACION Y VIDA COTIDIANA

Después de una clase, una alumna involucrada con la práctica de la meditación no comprendía porque insistía en separar la meditación de la vida cotidiana.

Lo cual está en el polo opuesto de lo que trato de transmitir y esto me lleva a reflexionar y escribir para encontrar claridad.

Efectivamente todos los textos y todos los maestros de meditación hablan y promueven la meditación en cada uno de nuestros actos.

Y ahí es donde yo trato de situarme: en distinguir claramente donde nos encontramos.

Según lo dicho, si consideramos la meditación como un acto de consciencia plena , de aceptación total del presente: – ¿Nuestra vida es un acto de consciencia plena, en todo momento y lugar o vivimos en un intento de meditación?.

Si nos ceñimos a la idea de que no hay nada bueno ni malo sino que todo lo que es y sucede, es lo que tiene que ser, siempre en el momento presente como única realidad infinita y verdadera. Lo que es, siempre es, en todo momento y en todo espacio y en todo lugar; lo único verdadero es el cambio continuo y no podemos elegir, entonces podemos decir que vivir es meditar.

Pero si, nos preocupa, si tendremos comida, cobijo o amor en el futuro o si deseamos cualquiera de estas, difícilmente podremos decir que nuestro vivir es meditar.

Puede que pasemos mucho tiempo conectados a la fuente, de sentirnos permeables a lo absoluto, pero el mínimo deseo, miedo o juicio nos devolverá a  la dualidad del ser humano y esa ida y venida de un estado a otro, requiere de la humildad de reconocer nuestras debilidades humanas. Una humildad que tanto en falta hecho, en todos los supuestos maestros transcendidos que llenan su mente de teorías de unidad, hablan como si realmente ellos estuvieran ahí y su modo de vida dista mucho de esa unidad.

Cuando separo la meditación de la vida cotidiana no es por que crea que son actos separados sino porque considero que realmente estamos en un constante ir y venir entre la consciencia plena y la experimentación como deseo de vida.

Nuestra alma está siempre presente, pero nuestro ego a su imagen y semejanza lucha, por estar siempre presente también.

Siempre utilizo la frase de Gandhi en la que creo y que dice:

 

“Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras. Cuida tus Palabras porque se volverán Actos. Cuida tus Actos porque se harán Costumbres. Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter. Cuida tu Carácter porque formará tu Destino. Y, tu Destino será tu Vida….”

Confío en que el intento de meditación, si es constante pueda llevarnos algún día al hábito de una consciencia plena en todo  momento, lugar y espacio; es decir a la meditación y a la unidad, pero hoy por hoy considero mucho más coherente reconocer el lugar que ocupamos en una sociedad dual y humana. La conciencia es el único camino que puede llevarnos a la rendición de nuestro ego, a la aceptación de la unidad como presente, el presente como cambio continuo. El espacio como conciencia y el tiempo como  distancia.

 

 

12. ¿Puede sanar el Chi Kung?

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No es el Chi kung. Es la fe, entendida como destino.

¿Qué quiere decir esta frase?

Quiere decir que si llevas la práctica del chi kung a su máximo potencial estarás en el camino de la conciencia.

Si la práctica del chi kung te lleva más allá de los fuegos artificiales de manejar y manipular la energía sutil a tu antojo.

Si la práctica te lleva hacia el sentir la energía universal circulando por tu cuerpo, estarás aceptando la idea de algo superior a ti y esa aceptación será una muestra de que no hay nada que sanar, que no hay bueno ni malo. La enfermedad e incluso la muerte son una interpretación de tu mente y por lo tanto relativas.

Ser y solo ser es la única realidad que no se puede interpretar y no se puede elegir.

En la aceptación la sanación está asegurada.

Por otro lado si la conexión con la energía  es puntual y esporádica, estarás jugando dentro del ámbito de lo dual y ahí, dependerá de tu fe en lo que creas o te hagan creer, para que el chi kung “funcione”, sane o no.

11. ¿Qué diferencia hay entre meditación y Chi kung?

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La diferencia fundamental está en el objetivo.

En la meditación no hay objetivo. La meditación es la unidad o vacío, es el intento de crear un escenario lo más apropiado posible para un encuentro con el ser, con la energía universal, a sabiendas de que solo la rendición mediante la aceptación total, es la única posibilidad de comprender y vivir en el presente absoluto.

En el chi kung, sí hay objetivo. El chi kung es la dualidad, el cultivo de comprender el movimiento mediante la experimentación. Es movimiento que  como contrapunto nos da la conciencia del vacío.

El chi kung puede practicarse como meditación, sin embargo toda intención que no sea la pura atención lo aleja del vacío de la meditación para situarse en la frontera que une la dualidad del ser humano  con la unidad del ser.

La conciencia de lo dual se convierte en intención y la intención mueve el chi y el chi mueve el cuerpo.

El chi kung es un canal que hace de puente entre la energía universal y la energía del ser humano. La conexión entre el cielo y la tierra que dicen los taoístas.

¿Te interesa la iluminación? Para, siéntate y medita todos los días.

¿Te interesa el ser humano? Muévete en la quietud y párate en el movimiento y estarás haciendo Chi kung.

¿Te interesan los dos? Práctica los dos.

 

10. ¿En la práctica del chi kung qué es más importante: el cuerpo o la mente?

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Sin mente el cuerpo no existe y sin cuerpo la mente no se manifiesta. Tanto la mente como el cuerpo son manifestaciones del espíritu.

Desde la idea meditativa de rendición, de aceptación: cuerpo y mente desparecen para dar paso al espíritu.

Desde la idea de la acción a través de la no acción, sin expectativas, ni deseos: cuando cuerpo y mente funcionan como uno solo, sus acciones se expresan desde el espíritu. En la acción nos convertimos en canales y manifestación del espíritu.

La diferencia sería qué en la quietud nos fundimos en el espíritu (vacío) y en el movimiento nos conectamos con el espíritu (vacío) y desde ahí, conectados, realizamos cualquier acción.

En la práctica, si finalmente la idea principal es que cuerpo y mente funcionen unificados, la importancia es relativa.

La unión de cuerpo y mente hacen posible la transcendencia hacia el espíritu. La posibilidad de que realmente vivamos desde el corazón, como manifestación y expresión de nuestra verdadera esencia.

Por esto, cuando se da prioridad a la práctica corporal, llega un momento en que los límtes de la materia, como algo finito, algo que acaba muriendo, hace qué para la transcendencia, la unión con la mente sea imprescindible.

Cuando se da prioridad a la mente, llega un momento en que para distinguir entre lo imaginado y lo que está sucediendo en este cuerpo mente en el que habitamos, se hace imprescindible testar mediante algo tangible, algo que suceda en el cuerpo.

 

9. ¿Hace falta un maestro?

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Así como la práctica constante individual y grupal son indispensables, la figura del maestro dependerá de las aspiraciones y orientación que el alumno quiera dar a su práctica.

Habiendo maestros en el arte de la energía puede parecer absurdo no aprovechar ese recorrido y aprender de aquellos que ya han recorrido ese camino antes.

Si entendemos el chi kung como un arte y aspiramos a ser artistas, será mucho más interesante seguir las directrices de un maestro que nos facilite el camino, a que vayamos dando palos de ciego.

Sin embargo desde la perspectiva de que no hay búsqueda sino encuentros y de que en cada uno de nosotros están todas las respuestas, la pegunta que surge es: ¿Quién es el maestro?

Si en nuestra práctica no hay aspiraciones hacia una maestría ortodoxa sobre lo que se entiende dentro del Chi kung como energía, bien podemos utilizar el Chi kung como complemento de otras muchas prácticas a las que podamos adaptarnos en relación a nuestras necesidades o facultades.

Quizás nuestra naturaleza no nos permita desarrollar habilidades y facultades que se atribuyen a maestros del chi kung desde sistemas de aprendizaje ortodoxos, pero en su aspecto más profundo el chi kung es sinónimo de conciencia y los caminos hacia la conciencia son infinitos y como dicen los maestros universales, la conciencia no se busca; llega. Abrirse a la experiencia no precisa de un maestro que nos obstaculice indicándonos su camino, ya qué, solo uno mismo puede ser conciente de si mismo en su totalidad para darse cuenta de que todos somos uno.

 

 

8. ¿Se práctica solo o en grupo?

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Practicar solo es muy importante para desarrollar una percepción desde la propia experiencia, pero tiene un alto riesgo de que el trabajo no vaya más allá de la imaginación.  Cuando se esta en la primera fase de acumular y percibir la energía, la imaginación es importante pero cuando se pasa a la fase de mover y proyectar energía es igual de importante confirmar mediante los compañeros de práctica la operatividad y efectos de la energía moviéndose.

También se podría testar el movimiento energético solo con otra persona pero cuando comprobamos que pasar la energía de una persona a otra es posible, la idea de practicar en grupo para fortalecernos mutuamente llega por su propio peso.

Por ello, tanto el trabajo individual como el grupal,  son indispensables.

 

 

7. ¿Cómo puedo integrar el chi kung en mi vida diaria?

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Puedes teorizar, puedes leer, puedes comprender teóricamente pero sólo puede formar parte de ti, mediante la práctica constante. Abriéndote a la experiencia y materializándola en objetivos concretos.

En lugar de buscar resultados, se trata de encontrar los resultados que con la práctica constante van manifestándose.

Una vez establecida la dirección con la práctica constante, encontramos la claridad que nos permite descubrir los resultados necesarios para vivir con equilibrio y armonía.

 

6. ¿Qué puede aportar el chi kung a mi vida?

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Conciencia corporal, conciencia energética, conciencia de ser.

En un primer o primeros  encuentros, si no la has adquirido mediante otras vías, la conciencia corporal te colocará en otro nivel de percepción y de movimiento que asentará las bases para un aprovechamiento óptimo del trabajo energético.

Empezando por la relajación y sensación de bienestar.

Una vez establecida una práctica constante, tu ritmo cambiará.

La cadencia del chi kung establece un ritmo de calma, relajación, concentración y atención.

La lentitud aumenta el tiempo de observación, da lugar a la reflexión y mejora el nivel sensitivo, lo qué proporciona una información más amplia y más clara para cualquier reacción. La claridad nos permite relativizar la urgencia de los prejuicios y nos permite resolver con calma las dudas de las encrucijadas.

La quietud y la lentitud de su práctica nos permite distinguir claramente el rumbo en que vamos e incluso cambiarlo si lo percibimos necesario.

El chi kung ofrece a quién quiere observar, una modo diferente de relacionarse con la percepción de la vida y la muerte. De lo que ES ahora y lo qué es pasado o futuro.

5. ¿Por qué practicar Chi kung?

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Porque está en nuestra naturaleza como seres humanos. Podemos definir al ser humano como energía en movimiento y el chi kung es el arte de la energía.

El chi kung es fundamentalmente una manera de vivir, una práctica que permite distinguir entre lo absoluto y lo individual, capaz de dar y hacer vivir una respuesta existencial.

Desde la perspectiva de que lo micro es lo mismo que lo macro. El chi kung cultiva la comprensión de nuestro microcosmo energético mediante la experimentación, dándonos una respuesta al funcionamiento del macrocosmo, abriéndose como objetivo final a experimentar la energía de lo absoluto en lo individual.

El chi kung como herramienta puede hacer de puente entre la energía universal, colectiva e individual.