INERCIA

30127004_2026078250799185_6156423306088554181_nEsta semana he tenido dos discusiones. Una sobre lenguaje inclusivo y la otra sobre la esencia que tiene cada persona desde el punto de vista de la medicina china. En ninguna de las dos he conseguido explicar que para mi, no es cuestión de tener razón, sino de ser conscientes hacia donde nos lleva la inercia que estamos creando.

Cuando uno defiende su creencia como la verdad, como ALGO QUE HAY QUE HACER, (TENGO QUE, DEBO HACER…) la inercia que se crea es inamovible.

Y esto me lleva a explicar la atención que hay que poner en la práctica sobre cual es el motor que mueve nuestra práctica.

El motor es la diferencia entre hacer la práctica con fuerza de voluntad o con perseverancia. La diferencia entre: entrar a la práctica con curiosidad y con actitud de investigación o con expectativas, deseos y objetivos concretos.

La diferencia entre sugerir o imponer puede llevar a los mismos resultados a corto plazo, pero a largo plazo el desgaste será mayor y más rápido cuando se utiliza la fuerza en lugar de la inercia (la adaptación).

El ciclo de un logro que se va adquiriendo suavemente y poco a poco hasta que se integra en nuestra vida, siempre será más largo que el que se adquiere con fuerza y rapidez, porque en el mundo de la dualidad, de lo individual y lo colectivo como si fueran dos cosas diferentes, las resistencias nunca desaparecen del todo y la fuerza de voluntad desgasta más que la perseverancia, con lo cual en el momento en que flaquee mi fuerza de voluntad, las resistencias van a surgir igual de rápido que al imponerlas.

Todo esto, claro está, si es que partimos de la  creencia que todo es cíclico y que la armonía es un círculo donde todos los puntos del círculo tienen la misma importancia.

Para el movimiento hace falta un punto fijo sobre el que establecer el movimiento, por lo tanto considerando cada un círculo como un punto comprimido, lo que más nos interesa en la práctica es la expansión que sería lo mismo que relajar. Cuando a una esponja dejas de apretarla se expande. Así mismo nuestro cuerpo y nuestra mente.

No creo que para la humanidad sea posible vivir sin ningún tipo de creencia. Lo mismo que tampoco creo posible,  vivir con una sola creencia. Es la biodiversidad la consecuencia de la expansión y la que asegura la supervivencia como genero.

De ahí la importancia del trabajo colectivo y el esfuerzo o empatía por tratar de comprender que lo individual no puede existir sin lo colectivo.

Aunque es perfectamente posible vivir sin ningún tipo de creencia, las plantas lo hacen (creo), desde la sinceridad con uno mismo podemos crear un punto de partida para iniciar la investigación sobre los demás y nuestro vínculo con ellos.

La sinceridad de reconocer el lugar en el que en este momento estamos  y abrirnos a sentir el afuera, sintiendo como estamos en nuestro interior respecto al afuera.

Clases online

Debido a la imposibilidad  de hacer ejercicios por parejas en este formato online, las clases que propone la escuela de la Unión Completa no son de Tai chi, sino de Chi Kung en su mayor proporción, pero vista la necesidad de la gente que ha visto reducida su movilidad, también hay una parte más física de trabajar tendones, articulaciones y ejercicios para movilizar la sangre y demás líquidos del cuerpo. En general se conoce el principio: “donde pongo la intención, va la energía”, sin embargo movilizar la energía sutil no significa que se movilice la sangre por ello la propuesta se enfoca  trabajar un equilibrio entre lo sutil y en cierta manera más Ying y lo más evidente, físico y Yang.

HORARIOS

Lunes y miércoles de 19:30 a 21:00

Jueves de 10:00 a 11:30

Tarifas: Una clase a la semana 35€ al mes

dos clases a la semana 45€ al mes

Las clases se retransmiten vía zoom y en caso de querer participar hay que facilitar el número de teléfono para agregarlo al grupo de wasap donde 10 minutos antes de cada sesión copiamos las claves de acceso a la clase.

Versión “poética” del tao te king (1)

Cita

TAO TE KING

Capitulo A1

En la sin razón de las Eras persiguiéndose,
para encontrarse en el principio del Camino repetido,
encontré:
deslumbrantes hombres inteligentes,
prodigios tecnológicos y
actores de vidas que no recordaban ser actores.
Ni rastro de sinceridad.
Ni rastro de simplicidad.
Ni rastro de vida en los ojos vacíos.

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CAP: A2

¿Por qué habría de competir el mar
para ser el rey de las aguas?
El silencio de los ahogados
debería bastar
para comprender la mentira
de los lideres mundiales compitiendo.
El mar no mata a quien le habita y sustenta.

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CAP: A3 46

El pobre muchacho deseo la paz en el mundo.
creyó en su presidente
que también la deseaba.
Por orden y ley
todos los que no creían
posible la paz en el mundo
fueron silenciados.
“El más grave de los males, los muchos deseos”. *

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CAP: A4 30

A la deriva

Alardear es el deporte mundial.
El baremo de mi fuerza se mide con mi orgullo.
El fruto de mi triunfo
Se mide con jactancia.
El tao escora fuertemente hacia el abismo,
pero todavía no soy consciente.
“Alcanzar el fruto y no hacer alarde de fuerza.
Estos son hechos buenos y duraderos” *

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CAP: A5 15

La sabiduría

La tormenta ha enturbiado la charca.
Los posos de la apatía y mezquindad,
flotan disminuyendo la claridad.
En el fondo: sus habitantes en calma.
Con paciencia,
esperan que la corriente clara tras la tormenta,
limpie y claree el Camino.
En silencio. En reposo.
Aúnan fuerzas
para crecer poco a poco, hasta
llegar a alcanzar la humildad y
la sabiduría del mar;
la que a todos nos sirve,
no pide nada,
y de todos recibe.

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CAP: A6 64

Aferrados a la vida.
El pánico hace mella en
los seguidores de la falsa inmortalidad,
que ciegan sus ojos
a los misterios del cielo y de la tierra
con sus inexorables leyes del Yin y del Yan.
De vida y muerte.

El gobernante corrupto,
vendedor de inmortalidades imaginadas,
manipula a los adictos,
sosteniendo la zanahoria inalcanzable
para el burro que tira del carro,
esclavo de su tiranía.

Sin aferrarse,
el sabio penetra, en el misterio de los misterios,
descubriendo la naturaleza inmortal
de los infinitos seres.

La inmortalidad del no deseo.
Del no hacer.

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A7 37

El árbol erguido
muestra el Camino.
Adaptándose a montañas, valles,
ciudades y jardines.
Sin gobierno, ni señor,
contentándose, mantiene la calma
y surge espontaneo.

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A8

En el silencio,
Oigo el espacio
Saboreo el hambre
Siento tu sombra
Huelo el miedo
Veo el calor del sol
El sentido sin sentidos me acompaña.
Lo fácil se hace difícil y por eso,
no tropiezo cuando camino mi camino.

Y sin caminar lo difícil se hace fácil.

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A9

Las infinitas maravillas de la creación.
El éxtasis de la contemplación.
En ese otro mundo
donde el sabio no juzga.
Donde la inexistencia entre lo bello y lo no bello,
La inexistencia de lo bueno y lo malo
no han cruzado la frontera
a este mundo en circulación,
que pasa de lo lleno a lo vacío
en infinitos ciclos,
hasta que en el silencio
y la quietud, el ser
encuentra al sabio
que habita en él,
habitando así,
los dos mundos.

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A10

¿Quién no querría poseer el poder del Tao?
¿Conservar el Tao?
Una ilusión.
Una efímera posibilidad.
Imagino un tiempo:
“cuando entre las gentes nadie daba ordenes,
se mantenían iguales y tranquilas”.
La palabra era dada,
era cumplida,
sin jerarquías.
¿Cómo podría el Tao no estar en todo?
Cuando no conoce la palabra jerarquía.

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A11

Camino por mis huellas,
Una puerta se abre.
Un espacio infinito de verde hierba,
Que recorren el valle,
Rodeado de montañas.
Bosques en sus laderas
Observando mis pasos.
Sigo los pasos de la tierra.
La tierra sigue los pasos del cielo en el horizonte.
El cielo sigue los pasos del silencioso Tao ilimitado.
El Tao en su naturaleza vuelve a la tierra para guiar mis pasos.
La naturaleza interna de los infinitos seres que nunca había abandonado.

A11

Hay un espacio que es vacío.
Bien podría ser el espacio vacío entre el cielo y la tierra.
Hay un espacio que es conciencia.
Bien podría ser el hombre entre el cielo y la tierra.
El vacío que une la distancia
Es el tiempo en movimiento.
Cuanto más se mueve ese vacío
Que es tiempo
Que es movimiento
Que es conciencia
Más grande se hace.

El fuelle que aviva el fuego.
Su vacío inagotable.
Cuanto más se mueve, más sale de él.

El vacío que está en mí.
Silencio inagotable.
Infinita vida.

A12

Amanece.
El día sigue a la noche.
Queda la noche vacía.
¿Cómo retornara la noche?
Sombra a sombra,
Se susurran en el silencio,
una palabra muda:
“Círculo”.
Llega la gran sombra.
Queda el día vacío.
Recoge la noche el susurro.
Una vez más el vacío ha sido conservado.
“La armonía”.

 

Endoneramiento

Endoneramiento. Cuando escuche esta palabra por primera vez, mi cerebro hizo un pequeño cortocircuito.

Caminaba yo por las calles de Bangkok, cuando vi a una mujer transportando un haz de leña que me pareció demasiado grande para una mujer. Cuando me ofrecí a ayudarla me di cuenta de lo arraigado de mi educación machista, por su sonrisa condescendiente, pero el verdadero cortocircuito fue cuando me dijo.: – Tranquilo, si de verdad quieres ayudar al orfanato te lo agradezco. Los niños ya están en camino y te dirán lo que puedes hacer. Yo seguiré con mi endoneramiento.

Mi cara era un poema y ante mi desconcierto ella me explicó:

esta mañana he sentido que debía endonerarme porque después de la terrible noticia de guerra eminente  necesitaba recuperar la esperanza en la humanidad. Conozco a la directora de este orfanato desde hace muchos años y su gran cualidad es conseguir la colaboración y dirigir el esfuerzo común para conseguir resultados.

Colaborando aquí siento que recupero el poder de hacer algo, aunque poco, algo puedo hacer.

  • ¡Ah! Ya. necesitabas empoderarte querías decir.
  • No exactamente. Al principio yo también decía empoderarme. En el sentido de: “yo puedo” pero la palabra “poder”, después de siglos de uso como acicate y motivación de lo masculino, expresión de lo jerarquizado,ha adquirido otra simbología.  Ahora, empoderarse  tiene la connotación de adquirir poder sobre el otro y sin embargo endonerarse sigue la linea de comprensión del camino chamánico. Los chamanes en su evolución primero descubren sus miedos. El conseguirlo les aporta una visión clara y mucho más abierta y grande que la que tiene la gente común. Esa claridad se convierte en un poder ya que ven lo que otros no ven. Sin embargo, si siguen en el camino del chamán llega un momento en que se dan cuenta que también van a morir y al morir ese poder acabara, por lo que eso les permite comprender que ese poder no es suyo, es algo que han recibido y por ello lo entienden como un don. Un don que deben compartir.
  • Dudo que mi don sirva de algo para el orfanato. Soy corredor de bolsa.
  • No has entendido. Endonerarse implica hacer las cosas no solo para aumentar tu poder sino el de los demás también. Cuando trabajas por un objetivo común lo que es bueno para los demás es bueno para ti también. Solo tienes que ir a ver a la directora y preguntarle en que puedes ayudar y si te ves capaz de hacerlo te estarás endonerando, y tranquilo si no hay nada de lo que te sientas capaz de hacer siempre puedes venir a ayudarme a apilar leña.
  • Cada persona tiene muchos dones que puede compartir. Todo depende de la actitud y disposición de cada persona, del momento y la situación que se este viviendo.  Yo soy periodista, con el don de escribir, pero hoy por la mañana al levantarme, ese don era insuficiente. Mi animo estaba por los suelos, pero cuando vengo al orfanato y ayudo en lo que sea necesario, ese día me endonero y puedo hacer frente a los obstáculos que una y otra vez esta sociedad consumista, jerarquizada y patriarcal me pone. Veo a los niños endonerarse y recobro la esperanza.
  • Como verás. Aquí en el orfanato, tratamos de educar en la colaboración y el respeto. No buscamos el poder, sino la igualdad  y para recordádnoslo cada día, no decimos empoderarse. Decimos ENDONERARSE.

 

La memoria

IMG_3664La memoria.

La tan recurrida memoria.

Recuerdos del pasado.

Tantos horrores justificados por la memoria.

Un lastre que soltamos por fortuna,

justo con el último suspiro.

 

Volvemos a nacer sin memoria.

Una bendición que nos permite

seguir adelante.

Una maldición que nos enreda

en un bucle sin fin.

 

Recuperamos parte de la memoria,

como un deseo inalcanzable

del olvido de la memoria.

 

Con el deseo inconsciente

de alcanzar el olvido de la memoria,

abandonamos fugazmente dicha memoria,

en la medida insuficiente

de una vida solitaria.

 

Todas las memorias.

Todas la vidas.

Acumulando olvidos de la memoria.

Cuantas son suficientes,

es el gran misterio

para alcanzar el Gran Presente.

 

El retorno a la memoria,

una caída al olvido.

Renacimiento al presente.

Un regalo

por el olvido de la memoria.

 

Camino hacia el Gran Presente.

 

Renacido

Un ovillo de lana negro escuchó un susurro en el aire que parecía una caricia. Asomó la punta más superficial para afinar el oído. Se alzó todo lo que pudo y justo entonces el peso de la vida lo tumbó y todo volvió a ser negro y recogido en un ovillo.

Volvió a asomarse. Esta vez con un poco de cautela, dejando que el viento peinara su gracioso flequillo.

entonces un pájaro lo atrapó y quiso llevárselo volando. Fue un instante, un vuelo hacía el cielo, hasta que el ovillo se trabó y el peso de la vida hizo que el pájaro lo soltara.

El ovillo, ya no era solo un ovillo. (El aventurero flequillo en el…) El recorrido de su viaje se movía por el suelo, de un lado a otro, hasta que notaba el tirón de su aterrado núcleo ovilloso sin destrabalazar apegado a su forma y lugar.

Por suerte, pasó por allí la madre vida y tanto le gustó aquel cabo escurridizo, ondulante y  pidiendo libertad, que se puso a tejer y y tejer. Hermanó y entremezcló a otros ovillos y cuando el ovillo negro recorrió como un río, todo lo largo de su vida, pensó que había llegado su final. Ya no reconocía su forma de ser, su ovillo.

El dolor comenzó ha hacerle sentirse culpable, por haber asomado su flequillo, hasta que la madre vida se puso frente al espejo y vio como el ovillo que ya no era ovillo, había renacido.

…………………………………………………………….

Sentado bajo el viejo roble de la colina he pasado la noche conversando con él. Calentando mi cuerpo con el calor acumulado en sus raíces durante el día y que durante la noche ascienden hacia el basto cielo. Hemos hablado de la oscuridad y de la luz. Ha pasado ya la noche y siento la tibieza de los primeros rayos de luz.

Incontables días has vivido viejo roble tras incontables noches. Incontables primaveras has vivido también tras los duros inviernos de hielo, viento y penumbra.

¿Como se vive una vida de oscuridad y de luz y se llega a tu edad? le he preguntado.

Si he vivido una vida larga es porque cada día he renacido con el sol. Cada primavera he renacido con la estación. Porque para un roble no existe el pasado que es una carga, no existe el futuro que es un misterio. Por eso, cada primavera renazco, cada día renazco, cada respiración renazco.

Cada momento es un regalo de la vida y por eso los grandes sabios le llamaron presente.

…………………………………………………………

 

En el silencio, adormecida y acunada por el mecer de un mar que me cobija, escucho, al viento de mi respiración, expandir mis pulmones. Expandir mi vientre. Expandir mi piel como un globo que quiere salir a la superficie desde el oscuro abismo hacia la luz del sol.

La dulce caricia de los primeros rayos en el horizonte calientan mi recién renacido cuerpo pez que comienza a caminar hacia la orilla volviendo a renacer en un cuerpo caminado.

He subido a la montaña y extiendo mis brazos como alas de pájaro en mi renacido cuerpo danzado que desafía a la gravedad, con la levedad de mis pasos, saltos y ondulantes manifestaciones de la vida que muere y renace con cada inspiración y exhalación.

Patriarcado

 

PATRIARCADO

Hubo un tiempo habitado por mujeres árbol, que hacían posible la vida  en el planeta tierra, donde guiaban y cuidaban a todos sus seres. Sus copas formaban una cubierta vegetal capaz de nutrirse de la energía y la fuerza  del sol a través de sus cabellos como hojas al viento.

IMG_3574Eran capaces de transformar el aire y hacerlo respirable para los demás seres que cohabitaban el planeta. Capaces de atraer la lluvia y recogerla para crear un lecho húmedo y fértil de tierra, donde poder dar a luz a todos los seres. Un lecho de tierra, donde plantar sus raíces y desde donde comunicarse con el resto de las plantas, mediante sus redes subterráneas de hongos y líquenes. Un universo subterráneo de vidas futuras posibles.

Como árboles y como mujeres, sus frutos eran abundantes, a la vez que su frondosidad. Sus retoños, las hijas árbol, nacían año tras año gracias al fértil suelo creado, y cobijadas bajo sus ramas, a salvo de los letales rayos  que surgían de la tierra en busca de su reflejo en el cielo.

Este carácter maternal de cuidar a todos los seres y de aceptar a todos los espíritus, incluido al del rayo, tenía el otro lado de la cara de la moneda. En la vida de las mujeres árbol, hasta que una madre árbol no moría,  ninguna de sus hijas a su sombra, alcanzaba la madurez para ser fértil y convertirse en mujer árbol adulta, dadora y cuidadora de vida. Podían pasar cientos de años o incluso algunos pocos miles, antes de que una madre árbol dejará paso a una hija árbol. Tal fue así, que algunas de las continuas descendientes que nacían, crecían y morían sin llegar a desarrollarse plenamente, perdieron la capacidad de dar a luz y se convirtieron en los primeros hijos árboles.

Con el tiempo, los hijos árboles que no poseían este carácter innato de las mujeres e hijas árbol, de darse a los demás, de dar a luz; no comprendían que sus madres los protegieran mientras crecían: del sol abrasador en verano y de los vientos gélidos en invierno, para luego dejarles morir sin llegar a la plenitud. El sol era la vida y los hijos árboles que no entendían la sombra protectora de sus madres, crecieron con ahínco para sobrevivir y algo más. Presintiendo primero y sintiendo después el poder que les daba la luz del sol cuanto más se acercaban a él y cuanto más lo recibían, crecieron hasta más allá de las copas de las mujeres árbol. Les hicieron sombra y así comenzaron, las primeras muertes de las mujeres árbol, causadas por sus hijos árboles al principio, aquellos que fueron hombres árbol después. Los hombres árbol buscaban la luz y creían en su propio derecho a vivir en plenitud, igual que las mujeres árbol. No entendían del sacrificio por el bien hacia los demás, a costa del provecho de uno mismo. No entendían la armonía del bien hacia uno mismo siempre y cuando fuera también provechoso para los demás.

Se extendieron tanto y fueron tantos sus ignorantes crímenes, que apunto estuvo de extinguirse la mujer árbol.

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Con el tiempo, los primeros hijos árboles que luego fueron los primeros hombres árbol, se convirtieron en abuelos árboles, que comenzaron a morir sin la capacidad de crear descendientes, y las tierras antes fértiles, comenzaron a ser desiertos.  En esos desiertos duros y crueles nacieron los primeros hombres sin la protección y la memoria de las mujeres árbol. Hombres que a falta de los abundantes frutos del bosque, para sobrevivir aprendieron a luchar, a cazar y a matar, a otros seres primero. Con el hábito de la fuerza ya en sus vidas, comenzó la lucha entre ellos, pues solo poseían la memoria de los ignorantes y codiciosos primeros hombres árbol que establecieron la ley del más fuerte, sin comprender la futilidad y decadencia de su uso.

Perdidas las raíces de la memoria echaron a andar por el mundo, dejando un rastro de esclavitud y sometimiento de los más débiles, buscando el paraíso perdido, que según las memorias parciales y desvirtuadas que poseían, las mujeres árbol habían negado a los hombres. Unas memorias que las acusaban además, de mantener egoístamente el conocimiento  de crear, para ellas solas y con ello, el acceso al paraíso. En un tiempo, hasta llegaron a considerar a las mujeres como brujas demoniacas, poseedoras de un poder antiguo para someter a los hombres y sus descendientes.

 

Alejados de estos desiertos y de estos hombres, los pocos hombres árbol que habiéndose convertido en abuelos árbol mantuvieron contacto con las casi extinguidas mujer árbol, antes de quedarse solos y aislados, pudieron acceder a la memoria de las abuelas árbol y reaccionar a tiempo para darse cuenta, que solo mediante la unión de mujeres y hombres árbol podrían sobrevivir, compartiendo el espacio y retornando a la humildad del servicio a todos los seres del planeta. Recordaron su capacidad de crear, al compartir la luz recibida del sol, una capacidad compartida con las mujeres árbol y  sin la cual, las mujeres árbol no podrían dar a luz. En estos exiguos paraísos, de fructíferos y fértiles bosques,  nacieron los primeros hombres y mujeres de largos cabellos y pies descalzos, con la percepción y la capacidad de acceder a la memoria de las abuelas árbol.

Basaandere y Basajaun se llamaron los primeros y habitaron y defendieron los bosques durante miles de años, pero la ferocidad de  aquellos primeros hombres de los desiertos, llegó al fin a todos los rincones del planeta, destruyendo a la naturaleza y sometiendo al bosque.

 

Ya solo queda la leyenda que habla de un tocón tan antiguo, que aunque  por fuera parece una roca, por dentro está conectado a las redes subterráneas de hongos y raíces. Y dicen, que guarda la memoria de las mujeres árbol. La memoria de cuando las mujeres árbol eran mujeres y hombres en un solo árbol  y cuando ellos los árboles, eran ante todo madres árbol, padres árbol, hijas árbol. Un cuerpo, una mente y un espíritu indisolubles y unidos.

Dicen que aunque nadie conoce su paradero, el tocón está escondido en el monte perdido de Ararat.

Esperando.

 

ATHENEAS

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extracto de la carta de una amiga taoísta:

 

Ainara, es una mujer como no he visto nunca. He leído y escuchado sobre mujeres valientes, decididas y maravillosas y aunque no las he conocido personalmente creo que Ainara es diferente.

No es grande, mas bien pequeña, no se la ve con mucha fuerza pues siempre es suave y no se come a las personas, blandiendo una inteligencia feroz, ni delegando en otros la violencia que somete. De hecho, ni siquiera es muy culta, en el sentido de leída e instruida, como quien lo sabe todo.

Un día me dijo: -Para mí, consumir cultura es lo mismo que consumir cualquier cosa y consumir me roba tiempo para vivir.

Ainara no trabaja o al menos eso es lo que ella afirma. Esto me desconcierta porque yo siempre la veo atareada. Cuando no está haciendo pan, está cocinando o escribiendo un cuento que luego quema para sus niños del orfanato. Su trabajo oficial es de directora en un orfanato de niños emigrantes y de acogida.

Ella,  siempre está en movimiento. Solo a veces, la veo parada cuando sale al patio y se queda absorta mirando las plantas o al cielo o a la gente. en realidad creo que su sabiduría le llega de tan observadora que es. Cuando te mira, siempre parece que sonríe y a su vez,  a falta de expresión precisa, esas cosquillas que te hace en el corazón, es como si te obligaran a contarle todo. Ella sigue sonriendo y escuchando y al rato, sin mostrar juicio alguno, se despide.

Yo no sé si a las demás personas les pasará lo mismo, pero yo creo que esa suavidad la hace más fuerte que a las heroínas, Atheneas, de estos tiempos.

En su trabajo la violencia llega un día tras otro. nadie está contento.

Hay madres que abandonan a sus hijos porque no pueden más y se odian y odian a sus parejas, e incluso algunas, a los hijos que abandonan solo por haber nacido.

Hay padres que reclaman a sus hijos que antes habían abandonado , como si fueran posesiones que pueden utilizar  a su antojo y los odian porque no son lo que ellos quisieran que fueran.

Hay hijos que odian a sus padres por abandonarlos, por no estar. Odian al mundo, a falta de un dios a quien odiar por haber nacido en sus condiciones y circunstancias.

Todo este odio hace que Ainara no tenga una vida cómoda y fácil y sin embargo, para ella, tan inculta, tan pequeña, tan simple, tan silenciosa, todo le parece sencillo.

-¿Qué haces cuando te golpean, con los puños, con sus ideas, con su odio? le pregunté un día.

-¡Ummmm! – Es sencillo – me respondió:

A veces, me aparto y lo dejo pasar hasta que se disuelve. Otras veces, cuando el odio es demasiado grande y solo consigo apartarme lo justo para que no me mate, lo agarró y lo agrando para que parezca que ya me ha matado y ya no queda ningún lugar, ninguna persona que odiar.

Cuando el odio se toma un respiro porque no tiene delante a quien odiar y comienza a bajar, sonrío con mayor suavidad, con mayor dulzura y me dispongo a escuchar.

En otras ocasiones, no hago nada, porque al igual que con la muerte, nada se puede hacer en ese tiempo y en ese espacio.

La mayoría de las veces, cuando el odio afloja, ya solo queda bailar la vida y así puedo saborear el tiempo de hacer el pan, de escribir, de cocinar y limpiar mi espacio y mi tiempo.

 

Ainara, no es guerrera, no es una heroína, no lucha incansablemente, solo se defiende de la vida, pero porque hay amor en su defensa, yo creo que es invencible.

 

CAPITULO 57 DEL TAO TE KING

 

Todo el mundo dice que mi SENTIDO es grande, 

pero que es, como si dijéramos, inútil.

Justamente por ser tan grande, es inútil.

Si fuera útil,

ya habría empequeñecido tiempo ha.

Yo tengo tres tesoros

que aprecio y conservo.

El primero se llama: amor,

el segundo: mesura,

el tercero: no osar encabezar el mundo.

Gracias al amor, ser puede ser valiente,

gracias a la maduración, se puede ser generoso.

Y por no osar encabezar el mundo

se puede estar a la cabeza de las personas perfectas.

pero pretender ser valiente sin amor, 

generoso sin mesura,

y avanzar sin posponerse, 

es morir.

Si luchas con amor,

sales victorioso.

Si hay amor en tu defensa, eres invencible.

El cielo protege a través del amor,

a quien quiere salvar.

 

sustrai hitzak

Imagina ezazue hizkuntzarik ez zen garai bat. Garai aproposa, inondik ere mintzairaren edo mintzatzeko eraren hastapenak, sustraiak sortzen hasteko. Hitzik gabeko garai bat, ama natura eta gure gorputzek orain hitz egiten dugun hizkuntza hau sortzen hasi ziren garaia.

Ama naturako lau elementuak, lau oinarriak, lau buruak zugan leku berezi berezia zuten garai hura.

Zure gorputza naturako elementuak sentitzeko gai da; soinuak sortuz, dardarizoak, eta doinuak…azken finean hizkuntza baten oinarri diren doinu eta soinuak sortzeko gai da gorputza. Elkarrekin komunikatzeko eta hizkuntza baten lehen hastapenak, lehen zantzuak sentitzeko gai da gorputza.

Ama naturak musika bat sortzen du, eta musika hori inguru horretan bizi diren herritarren hizkeran islatzen da.

Harri eta egurrezkoak dira ‘baso-herriak’. Mendi eta basoek zizelkatzen dute basoetako biztanleen izaera. Basajaun da basoetako jauna, baina bertako biztanleak ere basoa dira. Egurrezko izakiek osatzen dute Araizko basoa. Harriz harri eraikitako etxeetan bizi diren izakiak dira; harrizko etxez osatutako herrietan bizi direnak; basoko herrietan…baserrietan.

Basoko izakiek bi ahots entzuten dituzte euren baitan; bi hots, ama naturan burrunba egiten duten bi hots, bihotz.

Euren begietan, ikusten dutenaren isla ageri da ispilu baten gisan. Ikusten dituzten argi eta ilunak. Bi egiak, begiak. Zuen begiek, zuen begiradek ikusten duzuen eta sentitzen duzuen hori erakusten dute.

Basoko izakiak bizirik dauden izakiak dira, arnastu eta hara-hona mugimenduan dabiltzanak

Mugimenduaren eta arnasketaren arteko harremana harreman naturala da. 

Airea arra da, gorputza emea; zerua arra, lurra emea. Hartu eta eman, harreman, konbinazio naturala da. Batak ez du izaterik bestea gabe.

Zuhaitz diren izakiak, baso diren izakiak. Zuhaitza zerua eta lurraren artean. Bere sustraiekin, bere adarrekin. Argia eta ilunaren arteko harreman naturala.

Ideia eta irudi dantza dabil geure baitan, geure gogoan, eta hitzek egiten dute ikusgarri sentitu bai, baina ikusten ez den dantza hori. Naturaz beteriko hitzak dira.

Gure hitzak, gure hizkuntza, euskera, sustraiak naturan sakon erroturik dituen hizkuntza da. Ama natura horrek dar-dar egiten du gure gorputz sentiberan, gure gorputz lasaituan, goxoan, isilean….

Ttinbilin Ttanbalan

Aunque las horas del día eran más cortas en invierno, el día se le había hecho interminable. Sentado frente al fuego bajo, Asier rumiaba una y otra vez como pedir permiso a su madre.

Miraba al fuego y adelantaba las manos queriendo acelerar el efecto del calor en su corazón. Un corazón que se había encogido durante el día trabajando en el bosque, recogiendo leña.

El invierno estaba siendo especialmente largo y las reservas de leña del otoño se habían agotado.

Recoger leña se había convertido en la tarea de todos los días para Asier. Hasta que el frío no cesara y no fuera necesario recogerla, Asier no tendría permiso para cruzar el río. No había puente en invierno con las aguas bajando rápidas y frías desde las cumbres heladas de las Malloas.

Cuando el fuego le hizo recuperar el habla y el calor de los pensamientos, dirigió su mirada a las cadenas de las que colgaba la olla. Las cadenas conocían las palabras exactas para hablar. Ellas conocían todos los secretos.

Todas las palabras dichas desde la memoria de los vascos, habían sido dichas en la cocina, al calor del fuego bajo y las cadenas además de sostener el alimento las guardaban en su memoria.

¿ Cómo explicar a su madre que había conocido a los Mikele Galtzagorri? y le habían enseñado una canción para construir puentes de piedra.

Asier solo tenía 10 años. Nadie le creería capaz de construir un puente.

Todos los inviernos eran iguales para Asier. Siempre esperando que las nieves de las Malloas desaparecieran. Que la marca del roble apareciera sobre el nivel del agua.

Solo entonces su madre le daba permiso para cruzar el río e ir a visitar a su amiga Amaia.

Amaia fue la primera que le habló de Mari, de Basajaun, de los gentiles, de las Lamias y demás habitantes del bosque escondido a los ojos de los que viven con miedo.

Amaia le enseñaba a escuchar y a ver el bosque, pero Asier nunca había visto nunca a ninguno de esos habitantes invisibles sobre los que hablaban tan a menudo los adultos al calor del fuego bajo de la cocina.

Más que nunca deseaba cruzar el río para contar a Amaia su encuentro. Fue entonces cuando su madre habló antes que él. En primavera se iría a vivir con su tío el cantero a Iruña para aprender el oficio.

10 años más tarde, Asier volvió a los bosques de Araitz. Aquella primavera no pudo despedirse de  Amaia y ahora en su mente solo había dos pensamientos. ¿Todavía viviría Amaia en el valle? ¿Todavía estarían allí los Galtzagorris?

Durante años, Asier había cantado la canción de los Galtzagorris mientras tallaba la piedra y para sorpresa de su tío, lo que otros tardaban en aprender casi toda una vida, él lo había aprendido en 10 años.

Por las noches, Asier se dormía con la canción en la lengua y por la mañana las respuestas del oficio estaban claras en su mente. Por eso, cuando se puso a cantar en el bosque, no se sorprendió cuando los Galtzagorris salieron a la luz y las sombras del bosque para saludarle y cantar con él.

Con su ayuda retomaría la idea original. Construiría el primer puente de Araitz. Se dirigió hacía el río, en busca del lugar exacto y ese día se convirtió en doblemente extraordinario.

En el punto exacto donde los Galtzagorris le indicaban debía construir el puente, se encontraba una lamia peinando sus dorados cabellos con un peine de oro.

Ella le sonrió, – te esperaba – le dijo y dejó su peine de oro sobre una roca. Se sumergió en el agua y desapareció.

Ya de noche, Asier llegó a casa de sus padres. Ahora que la casa  Zubiargiña había recuperado el oficio de canteros constructores de puentes que le dio su nombre y que al morir el padre se había perdido, habló a la familia de sus intenciones y seguidamente preguntó por Amaia. No mencionó ni a los Galtzagorris, ni a la lamía.

El padre de Amaia se había convertido en el jauntxo del valle, de todo el goierri bajo las Malloas y no vería  con buenos ojos un puente que diese paso a los de Gorriti, al otro lado del río, que dispondrían de un acceso fácil a las Malloas.

Le convenían las fronteras naturales para mantener su poder frente a los otros jauntxos.

Amaia era la moza más perseguida por todos los jóvenes, pero ella apenas se dejaba ver y las malas lenguas la juzgaban de bruja. Ahora vivían a este lado del valle, pero en lo más alto de Gaintza, escondidos en el bosque.

Al día siguiente, Asier colgó todas sus herramientas de cantero en las ramas de un roble próximo al río. Comenzó a hacer la música que los Galtzagorris le indicaban. Con un martillo en cada mano iba golpeando la herramienta y sacando las notas. A lo largo del ese día y los siguientes se fueron acercando los curiosos.

Asier dejó que los curiosos eligieran sus notas y les explicó que herramienta era suya por naturaleza. Cuando hubo convencido a los necesarios, comenzó la construcción.

Asier no pidió permiso y las tareas se hicieron al ritmo del ttinbilin ttanbalan de la canción que los galtzagorris cantaban para Asier:

donde poner la primera piedra que desviara el curso. El tamaño de los cimientos, el grosor de los pilares. El ángulo de los arcos. Todo se lo cantaban los Galtzagorris durante el sueño y durante el día Asier lo organizaba todo para que los demás picaran y colocaran las piedras siguiendo sus instrucciones.

Cuando el puente ya estaba construido hasta la mitad de de su extensión, apareció el jauntxo Aitor, el padre de Amaia. Acompañado de varios hombres armados y en tono amenazante preguntó desafiando a Asier: – ¿Quién va a pagar el impuesto por la construcción de este puente?

Asier se le acercó y le extendió el peine de oro que la lamía le había dado diciéndole: – Espero que esto sea pago suficiente.

Aitor con el rostro contrariado y desconcertado, cogió el peine con desaire y balbuceo un volvamos a casa que sus hombres no oyeron pero que al verle marchar, partieron con él.

Antes de desaparecer por el bosque Aitor se dio la vuelta y gritó: la mitad del puente que falta será de madera para que lo podamos destruir en caso de que nuestros enemigos quieran atacarnos. Dio media vuelta y se marchó soltando un grito de rabia.

Todo el mundo se sorprendió con la reacción de Aitor, ya que su fama de sanguinario hacia esperar lo peor cuando se le vio aparecer. Todos suspiraron aliviados cuando se fue.

Para no entrar en lucha, Asier decidió que la mitad del puente sería de madera pero no los cimientos. Ninguna corriente fuerte  de agua del invierno, destruiría el puente.

La construcción del puente siguió al ritmo del ttinbilin ttanbalan hasta su finalización.

Llegó el día de la inaguración. Asier estaba nervioso. Había grabado en una piedra el nobre de Amaia y esperaba que ella apareciera ese día, ya que en los meses durante la construcción a pesar de haber frecuentado los lugares donde jugaban de niños, no había conseguido verla y debido al carácter de su padre no se había atrevido a visitarla. No al menos hasta terminar el puente.

Se había organizado una fiesta especial pero antes un carro tirado por 6 bueyes debería confirmar la consistencia del puente.

Asier esperaba impaciente en un lado la llegada de los bueyes pero estos no se movían. había una persona que impedía el paso. Asier cruzó el puente y distinguió a la persona que cerraba el paso a los bueyes. Era la lamía del río. Parecía estar grabando algo en la roca, en un contrafuerte, al comienzo del puente. Cuando Asier llegó hasta ella, justo terminó la canción del ttinbilin ttanbalan y el grabado en la roca.

Amaia le sonrió y le dijo: – creo que esto es tuyo – y le devolvió el peine de oro que su padre había reconocido y que por no contrariar a su hija había aceptado como pago.

En la roca grabada se podía leer:

“Asiera eta Amaiera tartian zubiyak eraikitzen”

Los bueyes cruzaron el puente y una nueva comenzó en Beterri, en el valle de Araitz.