Ttinbilin Ttanbalan

Aunque las horas del día eran más cortas en invierno, el día se le había hecho interminable. Sentado frente al fuego bajo, Asier rumiaba una y otra vez como pedir permiso a su madre.

Miraba al fuego y adelantaba las manos queriendo acelerar el efecto del calor en su corazón. Un corazón que se había encogido durante el día trabajando en el bosque, recogiendo leña.

El invierno estaba siendo especialmente largo y las reservas de leña del otoño se habían agotado.

Recoger leña se había convertido en la tarea de todos los días para Asier. Hasta que el frío no cesara y no fuera necesario recogerla, Asier no tendría permiso para cruzar el río. No había puente en invierno con las aguas bajando rápidas y frías desde las cumbres heladas de las Malloas.

Cuando el fuego le hizo recuperar el habla y el calor de los pensamientos, dirigió su mirada a las cadenas de las que colgaba la olla. Las cadenas conocían las palabras exactas para hablar. Ellas conocían todos los secretos.

Todas las palabras dichas desde la memoria de los vascos, habían sido dichas en la cocina, al calor del fuego bajo y las cadenas además de sostener el alimento las guardaban en su memoria.

¿ Cómo explicar a su madre que había conocido a los Mikele Galtzagorri? y le habían enseñado una canción para construir puentes de piedra.

Asier solo tenía 10 años. Nadie le creería capaz de construir un puente.

Todos los inviernos eran iguales para Asier. Siempre esperando que las nieves de las Malloas desaparecieran. Que la marca del roble apareciera sobre el nivel del agua.

Solo entonces su madre le daba permiso para cruzar el río e ir a visitar a su amiga Amaia.

Amaia fue la primera que le habló de Mari, de Basajaun, de los gentiles, de las Lamias y demás habitantes del bosque escondido a los ojos de los que viven con miedo.

Amaia le enseñaba a escuchar y a ver el bosque, pero Asier nunca había visto nunca a ninguno de esos habitantes invisibles sobre los que hablaban tan a menudo los adultos al calor del fuego bajo de la cocina.

Más que nunca deseaba cruzar el río para contar a Amaia su encuentro. Fue entonces cuando su madre habló antes que él. En primavera se iría a vivir con su tío el cantero a Iruña para aprender el oficio.

10 años más tarde, Asier volvió a los bosques de Araitz. Aquella primavera no pudo despedirse de  Amaia y ahora en su mente solo había dos pensamientos. ¿Todavía viviría Amaia en el valle? ¿Todavía estarían allí los Galtzagorris?

Durante años, Asier había cantado la canción de los Galtzagorris mientras tallaba la piedra y para sorpresa de su tío, lo que otros tardaban en aprender casi toda una vida, él lo había aprendido en 10 años.

Por las noches, Asier se dormía con la canción en la lengua y por la mañana las respuestas del oficio estaban claras en su mente. Por eso, cuando se puso a cantar en el bosque, no se sorprendió cuando los Galtzagorris salieron a la luz y las sombras del bosque para saludarle y cantar con él.

Con su ayuda retomaría la idea original. Construiría el primer puente de Araitz. Se dirigió hacía el río, en busca del lugar exacto y ese día se convirtió en doblemente extraordinario.

En el punto exacto donde los Galtzagorris le indicaban debía construir el puente, se encontraba una lamia peinando sus dorados cabellos con un peine de oro.

Ella le sonrió, – te esperaba – le dijo y dejó su peine de oro sobre una roca. Se sumergió en el agua y desapareció.

Ya de noche, Asier llegó a casa de sus padres. Ahora que la casa  Zubiargiña había recuperado el oficio de canteros constructores de puentes que le dio su nombre y que al morir el padre se había perdido, habló a la familia de sus intenciones y seguidamente preguntó por Amaia. No mencionó ni a los Galtzagorris, ni a la lamía.

El padre de Amaia se había convertido en el jauntxo del valle, de todo el goierri bajo las Malloas y no vería  con buenos ojos un puente que diese paso a los de Gorriti, al otro lado del río, que dispondrían de un acceso fácil a las Malloas.

Le convenían las fronteras naturales para mantener su poder frente a los otros jauntxos.

Amaia era la moza más perseguida por todos los jóvenes, pero ella apenas se dejaba ver y las malas lenguas la juzgaban de bruja. Ahora vivían a este lado del valle, pero en lo más alto de Gaintza, escondidos en el bosque.

Al día siguiente, Asier colgó todas sus herramientas de cantero en las ramas de un roble próximo al río. Comenzó a hacer la música que los Galtzagorris le indicaban. Con un martillo en cada mano iba golpeando la herramienta y sacando las notas. A lo largo del ese día y los siguientes se fueron acercando los curiosos.

Asier dejó que los curiosos eligieran sus notas y les explicó que herramienta era suya por naturaleza. Cuando hubo convencido a los necesarios, comenzó la construcción.

Asier no pidió permiso y las tareas se hicieron al ritmo del ttinbilin ttanbalan de la canción que los galtzagorris cantaban para Asier:

donde poner la primera piedra que desviara el curso. El tamaño de los cimientos, el grosor de los pilares. El ángulo de los arcos. Todo se lo cantaban los Galtzagorris durante el sueño y durante el día Asier lo organizaba todo para que los demás picaran y colocaran las piedras siguiendo sus instrucciones.

Cuando el puente ya estaba construido hasta la mitad de de su extensión, apareció el jauntxo Aitor, el padre de Amaia. Acompañado de varios hombres armados y en tono amenazante preguntó desafiando a Asier: – ¿Quién va a pagar el impuesto por la construcción de este puente?

Asier se le acercó y le extendió el peine de oro que la lamía le había dado diciéndole: – Espero que esto sea pago suficiente.

Aitor con el rostro contrariado y desconcertado, cogió el peine con desaire y balbuceo un volvamos a casa que sus hombres no oyeron pero que al verle marchar, partieron con él.

Antes de desaparecer por el bosque Aitor se dio la vuelta y gritó: la mitad del puente que falta será de madera para que lo podamos destruir en caso de que nuestros enemigos quieran atacarnos. Dio media vuelta y se marchó soltando un grito de rabia.

Todo el mundo se sorprendió con la reacción de Aitor, ya que su fama de sanguinario hacia esperar lo peor cuando se le vio aparecer. Todos suspiraron aliviados cuando se fue.

Para no entrar en lucha, Asier decidió que la mitad del puente sería de madera pero no los cimientos. Ninguna corriente fuerte  de agua del invierno, destruiría el puente.

La construcción del puente siguió al ritmo del ttinbilin ttanbalan hasta su finalización.

Llegó el día de la inaguración. Asier estaba nervioso. Había grabado en una piedra el nobre de Amaia y esperaba que ella apareciera ese día, ya que en los meses durante la construcción a pesar de haber frecuentado los lugares donde jugaban de niños, no había conseguido verla y debido al carácter de su padre no se había atrevido a visitarla. No al menos hasta terminar el puente.

Se había organizado una fiesta especial pero antes un carro tirado por 6 bueyes debería confirmar la consistencia del puente.

Asier esperaba impaciente en un lado la llegada de los bueyes pero estos no se movían. había una persona que impedía el paso. Asier cruzó el puente y distinguió a la persona que cerraba el paso a los bueyes. Era la lamía del río. Parecía estar grabando algo en la roca, en un contrafuerte, al comienzo del puente. Cuando Asier llegó hasta ella, justo terminó la canción del ttinbilin ttanbalan y el grabado en la roca.

Amaia le sonrió y le dijo: – creo que esto es tuyo – y le devolvió el peine de oro que su padre había reconocido y que por no contrariar a su hija había aceptado como pago.

En la roca grabada se podía leer:

“Asiera eta Amaiera tartian zubiyak eraikitzen”

Los bueyes cruzaron el puente y una nueva comenzó en Beterri, en el valle de Araitz.

Juanagorri

 

Juanagorri sentado en el espolón del Balerdi mirando hacia los vientos que venían del mar pudo distinguir como Mari cruzaba las oscuras nubes que traían la tormenta. Sin embargo, el aire todavía no alcanzaba a oler los relámpagos de Mari surcando el cielo. Eso le daba todavía algunas horas hasta el atardecer de truenos y rayos, de pedriza y viento racheado que se avecinaba. Mari estaba enfadada y Juanagorri no sabía por qué.

Salió brincando de piedra en piedra y con su vara de avellano a modo de pértiga volaba ladera abajo desde el Artubi en dirección a Unako Putzua.

Seguro que allí se encontraba con alguno en dirección a la ermita de San Miguel y puede que ahí encontrara respuesta.

Hacia ya algunos años que había decidido vivir en el monte.

Si se escuchaba a la naturaleza y a los ancestros, no faltaba de nada. Juanagorri vivía solo en Aralar porque prefería el silencio de sus habitantes al parloteo fanfarrón e ignorante de los vecinos del valle.

Juanagorri no contaba a nadie que el podía hablar con Mari y con Basajaun; con las nubes y con la tormenta; con los animales y los árboles, porque sabía como escuchar e interpretar a la naturaleza. Cada ser vivo tiene un espíritu pensaba Juanagorri y si sabes observarlo puedes entender su lenguaje.

Y aunque el no contaba nada sobre su vida en la montaña, de vez en cuando abordaba a los caminantes para preguntarles todo lo que pudiera. Siempre era bueno saber que nueva estupidez pensaban hacer los jauntxos del valle.

Por eso, ese día se dirigía hacia la ermita, porque era día de romería para los que imponían las tradiciones.

Así fue como se encontró con Joxe Miguel Bengoetxea, el famoso cablero de Araitz. Fue el primero que instaló los endiablados cables para bajar la hierba de la montaña.

Un gran avance industrial dijeron y justo entonces fue cuando Juanagorri decidió irse al monte.

En realidad, Juanagorri no tenía nada en contra de la industria mientras fuese de provecho y ayuda, pero en sus viajes por América, bien que había visto que la industria siempre iba acompañada de la avaricia.

¿Qué hay de nuevo? Le preguntó Juanagorri.

Y Bengoetxea le contó como Antsonegoikoa había estado apunto de quemarse porque una bala de paja había cogido fuego y había provocado un incendio.

La bala de paja debido al fuego se soltó del amarre y comenzó a descender por el cable, cayendo a mitad de recorrido en el bosque, cerca de Antsonegoikoa. Como ya estaba anocheciendo el cable no se veía claramente y solo se veía una gran bola de fuego que iba por el aire. Las personas que lo vieron dijeron que habían visto a Mari y que ella era la responsable del incendio.

Bengoetxea soltó una gran carcajada después de decir esto y añadió que le parecía increíble que alguien pudiera creer en la existencia de Mari.

Juanagorri que siempre se limitaba a escuchar no pudo aguantar la tristeza de presenciar tanta ignorancia y le contó que era verdad; que había sido Mari quien había lanzado la advertencia.

Mari no era una mujer con pies de pato. Mari era la naturaleza misma del fuego y el agua. La manifestación de estos dos espíritus transformándose y equilibrándose constantemente.

Cuando alguien deja un fardo de paja secándose al sol durante todo el día y con total inconsciencia, deja además, una botella vacía sobre ese fardo, lo natural es que la hierba prenda fuego.

Para mi, eso es claramente una advertencia de Mari mostrándonos lo peligroso de mezclar lo artificial con lo natural.

Tu puedes seguir creyendo en Papas e iglesias y dioses que por subir un crucifijo a  la ermita te van a acoger en el cielo, pero yo te digo que si escuchas a la naturaleza y sigues su camino, ya vives en el cielo.

A partir de aquel día, Bengoetxea que era muy rápido aprendiendo, siempre miró al cielo antes de salir de casa.

Basajaun

 

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Txomin cerró los ojos y disfrutó de la tibieza del sol en su cara. A sus pies un mar de nubes tan espeso que invitaba a

pasear sobre él. El sol hacia ya una hora que  se elevaba por encima y Txomin tuvo que recordarse que últimamente , a sus 92 años siempre perdía el reto que hacía al sol cuando dormía en el valle.  Los tiempos en que ganaba la carrera y  sentado sobre el mar de nubes, esperaba hasta ver salir los primeros rayos que iluminaban las Malloas, ya eran historia. Lo mismo que su oficio. Txomin era el último pastor del valle de Araitz. Ese valle que ahora seguramente despertaba inquieto allá abajo. Para Txomin despertar con el sol y subir por encima de las nubes era importa

nte. Esos días, el valle desparecía de la vista, y el silencio de las montañas de Aralar  que sobresalían sobre las nu

bes como castillos de piedra y bosque,  le transportaban al principio de los tiempos cuando todo lo que tiene nombre, existe.

Los jóvenes habían perdido el

don de ver y hablar con los ancianos.

A veces, algunos jóvenes escuchaban atentos las historias que Txomin contaba sobre Basajaun pero cuando les proponía ir a visitarlo, todos le trataban de viejo supersticioso que todavía creía en cuento

s mitológicos.

Una vez un joven le acompaño hasta el viejo roble de 400 años donde habita basajaun y pasaron un semana entera a su alrededor con sus ovejas, mientras hubo pasto. Txomin por las noches trataba de e

xplicar al joven los mensajes que Basajaun le daba durante el día pero el joven era incapaz de ver o de sentir el espíritu del viejo roble. El último Basajaun del valle.

Txomin, apoyada su espalda contra el roble, recibía con claridad sus mensajes sobre lo que es justo y lo que es desproporcionado.

El invierno llegaba con retraso. El viejo Basajaun era el único que lo sabía y por ello mantenía sus hojas verdes mientras los de

más árboles hacia tiempo que se habían desprendido de ellas.

Algo va mal, le dijo Txomin al joven. Basajaun nunca antes había estado tan cargado de bellotas. Muchos van a morir. Creo que es viene una guerra.

El joven después de  unos días volvió al valle, pensando que Txomin se hacía mayor y que estaba cada vez peor.

Y Txomin anduvo preocupado durante muchos días, porque sabía que Basajaun nuca se equivocaba y la muerte acechaba.

Por suerte, fue cuando bajó al valle, a por algunos alimentos, cuando entendió. No era una guerra de hombres lo que se avecinaba sino el genocidio de una especie. Los árboles muertos apilados en los bordes de las carreteras. Cementerios de almas, Los madereros estaban talando sin medida e indiscriminadamente. Vaciando el valle de su mayor preciado tesoro. El pulmón y el agua del valle camino de convertirs

e en un desierto de zarzas y espinos.

Por eso, estaba Txomin esa mañana sobre el mar de nubes dejando su oficio de pastor para plantar todas las bellotas que había podido atesorar.

Había tratado de explicar a

los demás el mensaje de Basajaun pero nadie le había querido hacer caso. Nadie entendía que para que el último de los ancestros no abandonara el valle, la reforestación era imprescindible.

Que para que la abundancia de la vida siguiera habitando el valle, la regeneración de lo perdido era el único camino.

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De seguir así, en dos generaciones más, todo podría estar perdido, le había dicho Basajaun y Basajaun nunca, desde el inicio de los tiempos se ha equivocado.

Elur ttanttak

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Era un invierno que no era invierno. Había llegado diciembre y aún no había nevado.

La luna estaba preocupada y por eso preguntó al sol:

-       ¿Por qué calientas tanto este invierno?

-       Por qué la tierra me ha dicho que los hombres  le están haciendo mucho daño y tiene frio.

-       Sin nieve no podré enviar los buenos deseos de año nuevo a mis amigos, los niños que sueñan.

-       No te preocupes, para cuando estés en luna nueva, viene una tormenta y podrás enviar los deseos.

Llegó la tormenta y la luna envió en lagrimas de plata los deseos para que pudieran bajar a la tierra sobre estrellados copos de nieve.

Pero sucedió que ese mismo día llegó un viento malhumorado y gruñón y comenzó a discutir con la tormenta.

Truenos, relámpagos, ráfagas de viento y torbellinos por el cielo arrastraban y subían y bajaban a los copos de nieve, que no podían volar hacia la dirección que ellos querían.

La luna pidió ayuda al sol. Sus deseos se iban a perder en la tormenta.

El sol que siempre tenía ideas brillantes, le dijo que no se preocupara. Que se diera la vuelta para que la luna nueva se convirtiera en luna llena. Una luna de plata que reflejara el sol y con su fuerza pudiera traspasar las nubes.

Se hizo un claro de nubes y la tormenta se suavizó. Los rayos del sol pudieron llegar hasta las lagrimas de plata que viajaban en los copos de nieve y estos pudieron volar hacia sus destinos cayendo suavemente en el silencio de la noche para que por la mañana los niños pudieran encontrar y jugar con sus deseos entre muñecos , trineos y bolas de nieve.

Meditación y escritura creativa

Diapositiva1Diapositiva2   MEDITACION Y ESCRITURA CREATIVA

¿De qué trata el taller?

Es una exploración del subconsciente con claves de humor y amor.

¿Amor?

Porque a través de la meditación y unas pautas de reflexión haremos una regresión (opcional), donde el perdón y la gratitud conformarán una guía de aprendizaje para sacar a la superficie y limpiar obstáculos y anclas del pasado.

Con la comprensión es posible la aceptación y con ésta es posible el amor incondicional.

En caso de no sentir la necesidad de hacer una regresión, la conexión del silencio en la meditación también nos acerca al amor incondicional desde la comprensión de que todos somos uno.

¿Humor?

Porque aprovecharemos las reflexiones y la escritura espontánea para escribir en clave de humor nuestra vida, como un cuento desde que nacimos hasta el presente.  Usaremos la cualidad del elemento fuego que en medicina china se asocia con la alegría, la dirección y la claridad, por un lado y con la idea de adherirse a lo positivo, por otro.

No como bueno o malo, sino en el sentido, de qué de toda experiencia se puede aprender algo. Hay mucha claridad en el relativizar la importancia que nos damos y reírse de uno mismo.

¿QUÉ HAREMOS?

Lo que salga de nuestro interior. Desde esta idea original de escribir nuestra vida en clave de humor y amor, tendremos la libertad de la escritura creativa espontánea.

Cada uno decidirá si quiere seguir ese guión o no.

Podemos escribir sin guión y dejar que salga la expresión del laberinto de nuestras ideas.

Podemos querer vivir una aventura épica, una historia de amor…

Podemos trabajar con los sueños futuros o pasados y cambiarles el final o escribir uno nuevo.

En el transcurso del fin de semana propondremos practicas  que nos ayuden a dejar salir el subconsciente a la superficie. para ello:

ADEMÁS

- Las disciplinas que nos acompañaran en este viaje serán fundamentalmente la meditación y la escritura pero para fortalecer nuestro espíritu, también practicaremos algo de Chi kung, Clow, un danzar con la energía y consignas para la interpretación de sueños.

DATOS PRACTICOS

Empezaremos el sábado 21 a las 9:30 y terminaremos el domingo 22 a las 14:00, para despedirnos con la comida.

El coste del taller será de 80 € más la pensión completa de sabado y domingo de 50 €. En total  130 €.

En caso de que alguién quiera llegar el día antes (viernes). Dormir y desyunar serán 15 € más.

La inscripción se formalizará al ingresar 30 € 10 días antes. En caso de apuntarse más tarde si quedan plazas el taller costará 50 € más.

Para realizar el ingreso ponerse en contacto con Juanjo:

jjelola@hotmail.com    ó    T:  677 08 62 68

BAILANDO

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“Ella era el silencio del aire en una habitación llena de extraños. Viajaba por cada arruga de la tierra, por cada poro de la existencia. Se dejaba balancear, y de vez en cuando posaba su quietud en otro mundo, brevemente, con cuidado, de nuevo dando pequeñas pinceladas a una realidad que era irreal porque solo existÍa fuera. Ella decía que se llamaba observar, tocar, cantar, oler.

Era niña, era anciana.

Era que era una PERA.”

“El aire recorre mi piel, salvo el aire de mis ojos. A través de mis ojos lo de fuera esta dentro pero no a la inversa. Dos huecos llenos del todo que esta fuera. El aire hace ser pájaro a mi voz, colarse por todo, para otra vez volver a mi, a través de mis ojos. Reconozco, me reconozco y por eso me nombro como Patricia. Puedo mirar con cuidado. Doy pinceladas a ese cuadro que estoy viviendo”

 

12 días de poesía cuasitaoista.

 

 

 

12 DIAS

 

1

En el tiempo de la espera,

renace el recuerdo del tiempo de la esperanza.

Con el tiempo de los recuerdos,

se unen los hilos de la hebra de nuestro querer

que es ahora amor.

En el tiempo compartido de tornados y brisas,

de caricias que han sido sonrisas

se ha forjado la invisibilidad de la distancia

que nos mantiene en el mismo espacio,

en el mismo palpitar de la existencia.

Donde a pesar del tiempo,

uno más uno, es uno.

Somos uno.

—————————

2

MEJOR DOS

En la espera, el tiempo se detiene.

La unidad. La quietud. El todo.

Sin embargo,

en el movimiento está el misterio.

En el movimiento está el gozo del descubrimiento.

Solo sentir,

solo amar,

solo estar.

Solo, es demasiado.

Mejor dos, que es menos.

Mejor dos que te permite sentir,

que te permite amar,

que te permite estar para el dos,

incluso, quizás para el tres,

o para el cuatro,

o finalmente también,

para el todo.

———————————————–

3

Es la magia del destino, la espera.

En el tiempo de los susurros y las caricias,

un destello de vida

se abre paso en el laberinto de los deseos.

El espacio que los separa

es eterno, es presente,

anula el tiempo,

es ausente.

 

No queda tiempo entre tu piel y mi piel:

TRES

———————————————

4

Lau haizetara dice la canción.

Nace una mirada que grita ese sentimiento.

El calor desborda el palpitar de mi alegría cuando me toca,

Inhalo un suspiro de aliento de vida que lo alimenta.

Escucho su música en el tintineo de la lluvia cuando paseo por las sombras.

En silencio, en el espacio vacío, en mi centro oigo el susurro de las cuatro paredes que alimenta el secreto de nuestra unión:

 

Ese sentimiento

——————————————-

5

El sabor de la tierra que desprendes al caminar,

se hace tacto en el aire al bailar

y fluyen los ríos de tu cintura,

que ondulan al viento el porte de tu presencia.

 

Es la luz de tu esencia la que llena tu ausencia.

———————————

6

MÍSTIKA

Viajo en el tiempo de tu ausencia,

acumulando espacios vacíos

que pesan en mi memoria

para deleitarme en los detalles

de tu fragancia,

como sutiles imágenes que cautivan

la mística percepción

de un sexto sentido

que me deleita

con el gozo de tu llegada,

más allá,

del tiempo de tu ausencia.

—————————-

7

Es la alquimia que surge del caldero,

quien me sostiene.

En el filo del camino recorro

los cañones que conducen los ríos

de mis sentimientos.

La luz de sus cielos, me mantiene

despierto en los atardeceres,

sacándome de las tinieblas

cuando llego a la bifurcación de los siete caminos:

 

alegría, Ira, Preocupación, Tristeza, Pensamiento, Miedo, Conmoción.

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8

Infinito no es un número.

Es la realidad última de su movimiento.

Ondulante, desde el suelo al

salto fuera de la gravedad.

Rodando, deslizándose.

Equilibrios de pasos, giros y caídas premeditadas.

La realidad de su movimiento en un eterno presente

que convierte el infinito caído,

en la esbelta silueta del número 8 donde

puedo asirme  a su cintura

de apoyos, caricias y abrazos eternos.

 

Es el sueño del baile eterno

donde no existe el tiempo,

solo el espacio de nuestros círculos

abrazados al infinito.

—————————–

9

En el estomago una sensación de vacío,

podría ser hambre pero no lo es.

En el pecho un pulso,

como un sutil pinchazo discontinuo.

En la cabeza una nebulosa,

como un recuerdo latente que no termina de llegar.

A ratos levanto la cabeza de golpe,

mirando a todos lados,

renazco por un destello de luz

confundido con el encuentro del tiempo.

Llego a casa, son las nueve

y sonrío con el residuo del recuerdo

que atesoro en mi cuerpo,

aunque nostálgico y resignado,

porque el silencio me recuerda

que aun estamos en el tiempo de la distancia.

————————————-

10

En el 10 se sitúan el uno y el cero.

El espacio vacío que deja tu huella en mi.

Y el tiempo completo que deja tu huella en mi.

Dos huellas, dos pasos

y el baile de la vida que nos lleva

a ser uno,

ser círculo sin fin.

Caminando sobre huellas,

caminando sobre pasos.

de pasado y el futuro.

Añoro el presente.

Aroma, tacto, música, sabor y

tu luz.

———————————

11

Dos líneas en paralelo.

Parecerían no destinadas a juntarse.

Un giro menor a 360 grados.

El comienzo de un círculo.

Un cruce sobre ellas mismas.

Del círculo a la cuadrícula.

Otro giro seguido de infinitos giros.

Infinitos cruces de encuentros.

De uniones y conjunciones.

Enhebrando la red un camino tridimensional.

Dos líneas, dos raíles.

El sustento de una línea,

el tren de una vida.

Llega del universo de los infinitos unos indivisibles

que son uno,

al mundo de los dobles uno,

que son uno.

————–

12

En Primavera, el viento y la madera

consagran su unión

con el verde manto de la vida.

En Verano juegos de luz

despejan las sombras

de las dudas.

En Otoño los tintes

de la pasión

siembran los frutos

del futuro.

En invierno

el punto de la partida

acoge la llegada

del final.

Un ciclo de vida y muerte

12 meses.

12 días.

12 respiraciones.

El Uno inspira, el Dos expira.

Ahí.

Más cerca que tu respiración.

 

.

El peregrino taoísta

Viajando por el mundo me encontré con un gran maestro que me dijo: somos lo que hacemos. Siempre en el eterno presente.

Cultivaba la tierra y se comunicaba con ella.

Más tarde me encontré otro gran maestro que me dijo: somos lo que pensamos. Siempre en el eterno presente. Cultivaba el espíritu y enseñaba a

Quién quisiera escucharle.

Seguí viajando con estos dos preceptos  y hoy es el día que ambos son válidos. Ni siquiera se contradicen.

¿Quién fue antes: el huevo o la gallina?

Sin duda somos lo que hacemos y hacemos lo que pensamos, lo que quizás nos llevaría a pensar, que primero es el pensamiento.

Sin embargo, el gran problema de la humanidad es que no tiene conciencia plena de lo que piensa y eso hace que la realidad última, sea que somos lo que hacemos.

Lo lastimero es, que lo que hacemos apenas somos nosotros, ya que el iceberg de nuestro subconsciente manipula nuestras acciones y ese subconsciente permeable al subconsciente colectivo juega con nosotros, con nuestra memoria selectiva, saturada por las infinitas ideas no desarrolladas, ni vividas hasta comprenderlas.

Cicatrices de memoria que quedan en el eterno presente de la memoria.

Solo renunciando a la memoria, a la eternidad del alma y su inmortalidad podemos soltar el ancla de nuestra mente hecha a imagen y semejanza del infinito.

Mientras tanto   el retiro  en silencio hacia la meditación y la conciencia plena, me conduce y me guía.

La energía me acompaña, me regenera a cada inspiración. Trabajo con alegría y la humildad de quién no trabaja, sino  quién vive el presente tal cual es.

La inquietud y la curiosidad de quien quiere aprender caminando, explorando y cultivando la realidad de ser y de amar. Sabiéndose inmortal buscando el coraje de morir.

El señor es mi alimento, dice la oración y el señor es infinito. Todo es posible y la prosperidad, la riqueza y la vitalidad con que vivo son una muestra de ello.

Así pues, como soy lo que hago, comparto los resultados de mi trabajo con aquellos que necesitan alimento.

Cultivo la tierra, la escucho, la siento, la inspiro y  hablo con ella. A cada día que pasa, aprendo y puedo dar un paso más hacia la sabiduría, hacia la comprensión de la naturaleza.

Y como soy lo que pienso, comparto la comprensión que me ha sido dada por el Señor que es infinito.

Cultivo la mente desde el silencio y muestro el camino a quienes quieren recorrer los infinitos pasos del cambio continuo que nos muestra  la única y verdadera realidad.

Cuerpo y mente unidos en el eterno presente, siempre.

Lo único infinito y verdadero no sujeto a interpretaciones, es el cambio continuo.

La conciencia plena de que todo es relativo, debido al cambio y al movimiento. Excepto el presente con plena conciencia.

Tu Ego es quién te ciega y tu alma es quién juega a la vida y desde la eternidad sigue experimentando dividida, consciente de su propia limitación mientras las partes de su alma no regresen al origen, para  la rendición del yo y unirse al vacío.

 

 

Autor: (El peregrino taoísta).

 

MEDITACIÓN Y VIDA COTIDIANA

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  1. MEDITACION Y VIDA COTIDIANA

Después de una clase, una alumna involucrada con la práctica de la meditación no comprendía porque insistía en separar la meditación de la vida cotidiana.

Lo cual está en el polo opuesto de lo que trato de transmitir y esto me lleva a reflexionar y escribir para encontrar claridad.

Efectivamente todos los textos y todos los maestros de meditación hablan y promueven la meditación en cada uno de nuestros actos.

Y ahí es donde yo trato de situarme: en distinguir claramente donde nos encontramos.

Según lo dicho, si consideramos la meditación como un acto de consciencia plena , de aceptación total del presente: – ¿Nuestra vida es un acto de consciencia plena, en todo momento y lugar o vivimos en un intento de meditación?.

Si nos ceñimos a la idea de que no hay nada bueno ni malo sino que todo lo que es y sucede, es lo que tiene que ser, siempre en el momento presente como única realidad infinita y verdadera. Lo que es, siempre es, en todo momento y en todo espacio y en todo lugar; lo único verdadero es el cambio continuo y no podemos elegir, entonces podemos decir que vivir es meditar.

Pero si, nos preocupa, si tendremos comida, cobijo o amor en el futuro o si deseamos cualquiera de estas, difícilmente podremos decir que nuestro vivir es meditar.

Puede que pasemos mucho tiempo conectados a la fuente, de sentirnos permeables a lo absoluto, pero el mínimo deseo, miedo o juicio nos devolverá a  la dualidad del ser humano y esa ida y venida de un estado a otro, requiere de la humildad de reconocer nuestras debilidades humanas. Una humildad que tanto en falta hecho, en todos los supuestos maestros transcendidos que llenan su mente de teorías de unidad, hablan como si realmente ellos estuvieran ahí y su modo de vida dista mucho de esa unidad.

Cuando separo la meditación de la vida cotidiana no es por que crea que son actos separados sino porque considero que realmente estamos en un constante ir y venir entre la consciencia plena y la experimentación como deseo de vida.

Nuestra alma está siempre presente, pero nuestro ego a su imagen y semejanza lucha, por estar siempre presente también.

Siempre utilizo la frase de Gandhi en la que creo y que dice:

 

“Cuida tus Pensamientos porque se volverán Palabras. Cuida tus Palabras porque se volverán Actos. Cuida tus Actos porque se harán Costumbres. Cuida tus Costumbres porque forjarán tu Carácter. Cuida tu Carácter porque formará tu Destino. Y, tu Destino será tu Vida….”

Confío en que el intento de meditación, si es constante pueda llevarnos algún día al hábito de una consciencia plena en todo  momento, lugar y espacio; es decir a la meditación y a la unidad, pero hoy por hoy considero mucho más coherente reconocer el lugar que ocupamos en una sociedad dual y humana. La conciencia es el único camino que puede llevarnos a la rendición de nuestro ego, a la aceptación de la unidad como presente, el presente como cambio continuo. El espacio como conciencia y el tiempo como  distancia.

 

 

Sorabile como albergue

El mes de agosto Sorabile abre su espacio para aquellos que quieran venir a pasar unos días en la casa sin una dinámica de taller.

Unos días para disfrutar de la naturaleza y el entorno.

Las aportaciones para la casa serán:

15 € por persona por dormir, o 10 € al día si la estancia es de 5 o más noches.

5 € por desayuno y 12 € por la cena (vegetariana y por encargo).

No habrá servicio de comidas pero se podrá utilizar la cocina por 2 € por persona.